martes, 16 de mayo de 2017

"Que nos lleven la indemnización al cementerio"

Como la realidad supera la ficción, doña Saturnina murió esperando la ayuda del gobierno y hoy sus hijos van por el mismo camino. Angustiosa carta al Presidente Santos.

Gabriel Sánchez Ramos-sobreviente

Crónicas del Camino-Por Wilmar Jaramillo
Velásquez- de EL PREGONERO DEL DARIÉN

Gabriel Enrique Sánchez Ramos tiene 56 años, aunque parece de 70, con los achaques que lo azotan no da para más, padece hipertensión, artrosis, es diabético y para colmo, en un accidente de trabajo perdió uno de sus ojos, su vida ha sido un calvario desde niño, cuando le asesinaron a balazos su padre, Luís Alfonso Sánchez, en la vereda El Algodón de Turbo, luego le desaparecerían a dos de sus hermanos, hasta ver morir a su señora madre en medio de la angustia y la ilusión de recibir una precaria indemnización como víctima de la violencia, sin contar su paso por el entonces Ejército de Liberación Nacional (EPL) y el atentado a balazos a una de sus hermanas en Apartadó, durante la guerra.

Doña Saturnina de Jesús Ramos Gómez, su señora madre, había presentado la documentación exigida ante la Oficina de Víctimas, por la desaparición forzada de dos de sus hijos, Rafael y Santander Ramos (hermanos por padre) y padeció el viacrucis que viven casi ocho millones de colombianos, clamando en las oficinas del estado por una ayuda que no llega, enferma, agotada y apaleada por la vida, se fue a morir a Medellín, en octubre del año pasado, en medio de un desamparo aterrador.

Rafael cuenta que entre el 85 y el 90 sus hermanos medios trabajaban en fincas, e independientes, vendían mercancías, vivían en Nueva Colonia, Turbo, y que un día salieron y no regresaron jamás. Otros dos hermanos han fallecido de muerte natural.

“Al morir mi mamá, nuevamente presentamos la documentación para que nos entreguen la indemnización pero nada que lo hacen, yo creo que al paso que vamos al gobierno la va tocar llevarnos la ayuda al cementerio, porque al menos yo, creo que me voy a morir esperando como mi madre” dice, Rafael en medio del escepticismo total.
Doña Saturnina de Jesús Ramos Gómez- fallecida

“Yo estoy afectado de diabetes, artrosis, ya no puedo trabajar, lo último que me ocurrió fue perder el ojo derecho al golpearme con un martillo accidentalmente, soy padre de cinco hijos y vivo arrimado donde una hermana” cuenta este hombre marcado por el infortunio.

Cuando se puso en vigencia la ley de víctimas su señora madre presentó la documentación en busca de la reparación, la cual le fue aceptada, incluso los recursos aparecen en el sistema como girados, pero ella nunca recibió un peso, murió esperando la indemnización, tenía 76 años, padecía artritis, se cayó en su habitación y se partió la cadera, la operaron y la mandaron para la casa; de Urabá la enviaron a Medellín para su recuperación y allí la afectó una neumonía que la mató. Estaba esperando la plata para comprarse una silla de ruedas y seguir su recuperación, pero esto nunca fue posible.
Nora Ramos Gómez- Sobreviviente
Gabriel se enroló en su época, con el entonces Ejército Popular de Liberación, se desmovilizó durante un proceso de paz, pero la guerra desatada por las FARC y luego por el paramilitarismo, no le permitió desarrollar ningún proyecto productivo, por el contrario, su hermana Nora Ramos Gómez, fue tiroteada en el barrio Primero de Mayo de Apartadó, mientras esperaba un bus para irse a una finca bananera a trabajar.

“Todo ha sido tan fatal, que en medio de esta angustia, soledad y desamparo he tenido la intención en varias ocasiones hasta de quitarme la vida” dice Gabriel, mientras confía que la siguiente y angustiosa carta, le llegue al presidente de la república como última opción:

“Mayo de 2017

Carta al señor presidente comandante y jefe de Colombia

En el nombre de Dios y de todos los colombianos, lo saludo, espero que de salud se encuentre bien, usted y su familia.

Después de este corto saludo, le expreso mi súplica y ruego, yo Gabriel Sánchez Ramos, sea escuchado, mi familia y yo hemos sido víctimas de la guerra que atravesó a Urabá y no se me han tenido en cuenta mis denuncias como desplazado desde el año 1992, después de la entrega de armas del EPL, fui objetivo militar de la disidencia que quedó en Pueblo Nuevo, Necoclí, Antioquia, al mando de alias “Pitalúa”. Tuve suerte que me escapé dejando a mi familia.

Llegué a Apartadó con el ánimo de trabajar, pero fui objetivo del Quinto Frente de las FARC, Nora Ramos Gómez, fue víctima, baleada quedó sufriendo, mi madre fue víctima de la guerra, le desaparecieron dos hijos, Santander y Rafael Hernández Ramos.

Mi madre murió esperando esa ayuda de la Unidad de Víctimas y no llegó.

En el año 2004, fui objetivo de las autodefensas de Apartadó y me tocó salir a otro vecino país, el comandante alias “Alfonsito” ordenó que me mataran, en el 2006 regresé a Apartadó.

Señor presidente Comandante y jefe, yo Gabriel Enrique Sánchez Ramos con cédula: 71360180, ahora soy víctima de la enfermedad, azúcar, colesterol, artrosis en los huesos y columna, mi súplica y ruego que yo hago a usted, que se apodere de esa oficina de la Unidad de Víctimas en Bogotá por medio de su intervención esa ayuda llegue pronto para hacerme un tratamiento, estoy desempleado, sin vivienda, me ha tocado pedir algunas veces, señor tanto es el desespero, que he pensado en el suicidio si no obtengo respuesta suya, los mandatarios locales se hacen los sordos en estos casos, mi esperanza está en usted, por amor a Dios

Gabriel Sánchez Ramos CC: 71360180
Nora Ramos Gómez CC: 39312680
Mi madre fallecida, Saturnina de Jesús Ramos Gómez CC: 22161893”
Carta trascrita del mano escrito que reposa en nuestro archivo.
Los últimos días de doña Saturnina, esperando la ayuda  que  nunca llegó