viernes, 31 de agosto de 2018

La vigencia del Bullerengue en Urabà

Una de las expresiones culturales populares, màs autóctonas y tradicionales como el Bullerengue, cobra plena vigencia en Urabà, tras un estudio realizado por docentes de la Universidad de Antioquia.

El Bullerengue, llegó a Urabà de Cartagena, por 
mercaderes que negociaban por el Rìo Atrato
Por: Wilmar Jaramillo Velàsquez de EL PREGONERO  DEL DARIÈN

Un grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia, adscritos a la Facultad de Artes, (Grupo de Músicas Regionales y del Instituto de Estudios Regionales (Grupo Rituales y Construcción de Identidades) de la misma universidad, financiado por el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, está apunto de concluir y hacer público, un estudio sobre el Bullerengue en la región de Urabá. 

“El Bullerengue en Urabá” nombre del trabajo investigativo, estuvo bajo la responsabilidad de la antropóloga, María Teresa Arcila, los docentes, Gustavo Adolfo López, Luisa Fernanda Hurtado y Claudia Gómez. 

“Venimos estudiando el Bullerengue desde el 2017, para construir la memoria con los bullerengueros, sus procesos de cambio, estudio del cual salió un documental y una producción discográfica” explicó el docente, Gustavo Adolfo López, durante un conversatorio sobre el tema, en la Universidad de Antioquia, sede Apartadó. 

De izquierda a derecha  el periodista, Wilmar Jaramillo Velàsquez, director  de EL PREGONERO  DEL DARIÈN, el docente,  Gustavo Adolfo López, la periodista, Sirley Manjarrez  de Antena Estéreo, el periodista, Sebastián Orozco, docente  de la U.de.A y coordinador  de la emisora  de la misma  universidad  en Turbo, la docente, Claudia Gómez, Bhiana Holguìn Cortès, estudiante  de trabajo social  de  la  U.de A., funcionaria  de USAID y la antropóloga, María Teresa Arcila, durante el conversatorio sobre el Bullerengue.

El contenido de la investigación recopilada en un documento acompañado de dos CD, contiene temas como: 

Presentación a manera de reseña histórica, El Bullerengue en Urabá, ¡Una Expresión Viva!, su Música, su Baile, su Llamado, reseñas de las agrupaciones auténticas: Palmeras de Urabá, Conchas de Urabá, Cubellé, Danzas del Ayer, Juventud Alegre, Orgullo Antioquia-Segunda Generación, Patrimonio Afro Colombiano, Bananeras de Urabà (Pabut), Renacer Ancestral y Semillero Infantil Sembradores de Paz, Son Tradicional, Tamboras de Urabà, además de referencias, fuentes y glosario. 

Se trata de un juicioso y riguroso estudio a cargo de reconocidos investigadores y académicos de la Universidad de Antioquia, el cual sin lugar a dudas se convertirá en valioso aporte para la preservación de esta tradición cultural en Urabà.

De izquierda a derecha, el docente  Gustavo Adolfo López, la periodista, Sirley Manjarrez  de Antena Estéreo, el periodista, Sebastián Orozco, docente  de la U.de.A y coordinador  de la emisora  de la misma  universidad  en Turbo, la docente, Claudia Gómez , Bhiana Holguìn Cortès, estudiante  de trabajo social  de  la  U.de A. y funcionaria  de USAID, la también docente Luisa Fernanda Hurtado y la antropóloga, María Teresa Arcila, durante 
el conversatorio  sobre  el Bullerengue.

“Si en algún momento su música pudo ser vista como una expresión marginal y exclusiva de personas adultas, en su mayoría mujeres, hoy, a pesar de las dificultades, se observa un claro dinamismo en grupos de adultos, mujeres y hombres, que lo practican como una necesidad vital; en jóvenes, que lo asumen de forma independiente y como medio de expresión de su realidad, y en los semilleros de niños que se recrean con su música y su baile. Con frecuencia el rol de solista era femenino y el de los tambores era masculino, no obstante, hoy es posible la participación masculina en las voces solistas y la femenina en los tambores; es decir, la observación de roles es cada vez màs flexible” relata la investigación en uno de sus apartes.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Martín Jaramillo entre mitos y leyendas

El autor del escudo de Apartadó y la monografía de este municipio, Julio Martín Jaramillo Ruiz, estrena una nueva obra literaria: “Mitos y Leyendas del Gran Urabá”

Caratula del nuevo libro de Julio Martín Jaramillo

Por: Wilmar jaramillo Velàsquez de EL PREGONERO  DEL DARIÈN

Se encuentra a disposición de los lectores el nuevo libro del cultor, Julio Martín Jaramillo Ruiz “Mitos y Leyendas del Gran Urabá”-Una manera de Justificar lo injustificable. 

La obra que tiene un costo de veinte mil pesos, se puede adquirir directamente con el autor, en el teléfono 313 230 0061, también en las siguientes librerías: La Delta, El Quijote y El Cóndor, todas en Apartadó. 

Martín Jaramillo, es un inquieto personaje del mundo cultural de Urabá, autor del escudo de Apartadó, de la monografía de este mismo municipio y con otras obras en capilla, próximas a publicar entre ellas, el Diccionario Regional de Urabá. Es muralista, cuentero y gran conocedor de la historia regional. 

Julio Martín Jaramillo Ruiz

“Mitos y leyendas del Gran Urabá”, es un trabajo literario bellamente ilustrado por el autor y Nedis Gómez Chica, el cual debe estar en la biblioteca del colegio, la universidad y el hogar, como un refuerzo, o mejor como un recordatorio perenne, para no perder nuestras tradiciones, para seguir trasmitiendo a otras generaciones esas historias, llenas de exageraciones con las cuales los abuelos nos divertían y hasta nos aterrorizaban, cuando hacíamos fechorías y travesuras. 

Estas historias han hecho parte de la riqueza oral y tradicional de Urabá y cuidadosamente recopiladas por el autor y presentadas en este libro de magnifica factura estética. 

En el libro, los lectores podrán recordar historias como: “La Cabeza Llameante”, El Cocuyo Gigante”, El Buitre Maligno”. “ La Vaca Fantasma, La Monotua”, “El Emplumado” “El Indio de Agua” “El Arriero Perdido”, “El Ataúd del Camino”, “El Espanto de La Champa”, “La Barbacoa en La Bananera” o el “Come Basuras” entre otras. 

“El muestreo tiene su característica pedagógica, no solo por la importancia antropológica de un inventario de mitos de diversa índole, sino por su carácter formativo, informativo y recreativo de una historia de la imaginación, de una tradición para regular la conducta humana. El mito enseña”, escribiría el poeta Juan Mares en una de las notas que presentan la obra de Julio Martín Jaramillo.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Arte de Urabá para Italia

El artista plástico Gonzalo Moreno, mostrará en Italia  que Colombia es más  que coca y violencia, como muchos lo quieren mostrar. Es arte, paz, y esperanza.

                                          El artista Gonzalo Moreno Moreno

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez-EL PREGONERO DEL DARIÉN


Comienzan a alinearse los astros en torno al artista Gonzalo Moreno Moreno, mientras prepara maletas para asistir a la ciudad de Nápoles en Italia, para dar apertura a su exposición, el Museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar le notifica que su obra fue seleccionada para una muestra artística que se instala el próximo ocho de noviembre.

Gonzalo Moreno Moreno instala este ocho de septiembre en Nápoles “una colección de arte que será lanzada por el artista y humanista Gonzalo Moreno” ( Una raccolta di arte che verrà lanciata dall'artista e umanista Gonzalo Moreno)





EL PREGONERO DEL DARIÉN, tuvo acceso exclusivo, a parte
  de la obra  que será exhibida en Italia, así como a las palabras 
 que pronunciará  el artista durante el acto de apertura de  su exposición.

Tuvimos acceso a las palabras que pronunciará el artista en Italia, las cuales compartimos con nuestros lectores:

“Una arquitectura monolítica, la ciudad debajo de la ciudad, lo románico se impone con pies de plomo marcando el tiempo.

La historia de sus moradores como termitas construyendo su espacio temporal: el aqui y ahora; del sacrificio humano materializado en las huellas de sus muros, en cientos de historias contadas y llantos quebrantados de mujeres y niños. 

Sollozos de almas en pena, ecos lastimeros en el laberinto de Dédalo, la furia de la bestia enloquecida, percibiendo el jadear de la pronta muerte, en los ojos vacíos de días sin noche.

Aquí la humedad cala los huesos. Los pasos percibidos del estruendo de la ciudad de arriba, bombas humo y metralla; el cordero exangüe, rueda por la calle, apilado con otros putrefactos del corazón puro.

Aniquilados, por un ángel vengador del reino del Hades. La corriente del Tártaro ahoga cada vida; cada aliento, crece la maleza por la grieta del silencio. Por las cuencas de ojos los ojos tristes. Por lágrimas hechas polvo; de gritos acallados de códigos del silencio.

Rostros congelados por la medusa del terror, mil serpientes escupiendo veneno, ojos que petrifican la frágil esperanza de una Babel que cae a pedazos, de una Sodoma sorbida, de otra Gomorra aniquilada por la lengua del dragón.

Car la noche, Pompeya se estremece petrificando cada instante de amor, odio o lujuria; cada ser héroe o mendigo, para reconstruir el velo del templo que se rasga en dos. Los de arriba y abajo un solo polvo, ese resquemor que palpita en la conciencia humana.

Los nuevos moradores de esta ciudad perdida, amnésicos están repitiendo la historia, de la ciudad de arriba. Y el refugio acantonado esperando el estruendo de las trompetas de Jericó para construir un nuevo tiempo ya perdido”

Gonzalo Moreno permanecerá un mes en Italia, para regresar a Pamplona, donde está ubicado el Museo de Arte Ramírez Villamizar y donde se dará apertura a su nueva exposición, en una de las salas exquisitas del arte nacional.

“Nos vamos a tomar a Nápoles con el color, la vida y la esperanza” nos dilo el artista, antes de partir a explorar uno de los países más connotados en el arte universal”.

Será un privilegio para Colombia, Antioquia y en especial para Urabá, la patria chica del artista, tenerlo como embajador cultural por estos días en Italia, para que el mundo se entere que nuestros país es más que coca y violencia como tantos los quieren mostrar.

Panorámica  del Museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar, en 
Pamplona, donde se dará  también el próximo ocho de noviembre,
 la apertura de una exposición  del artista Gozalo Moreno Moreno
(foto Ministerio de Cultura)

"Lo que primero debe tener una obra de arte es poesía; sin poesía, sin misterio sería apenas geometría, y esta, sola, no es arte". La frase es del maestro Eduardo Ramírez Villamizar, nacido en Pamplona el 23 de agosto de 1922 y en cuyo homenaje se levanta el Museo de Arte Moderno de esta ciudad. Allí se exhiben esculturas suyas y obras de artistas como Pedro Nel Gómez, Beatriz González, Enrique Grau, Ana Mercedes Hoyos, Edgar Negret y Omar Rayo. 

martes, 14 de agosto de 2018

Borman Robledo a 16 años de su partida

Borman finalmente se perdió por los caminos infinitos por los que transitó, aunque su hermano Willy lo ha devuelto en la utopía de su museo, y lo ve en las noches estrelladas pincel en mano, como queriendo culminar una obra inconclusa.
La descomunal obra de Borman


Crónicas del Camino: por Wilmar Jaramillo Velàsquez

Tras los pasos de Borman Robledo
16 años después de su partida final

Su respiración, su aire de libertad y creación, sus pasos, la voz de su obra, el grito del “Aracatazo” en esa oscura noche de terror en su pueblo Chigorodó se sienten nítidamente el los apacibles rincones de su casa, donde sus cuadros y esculturas cobran vida, y donde los descomunales dinosaurios pareciera que se tragaran al visitante para arrojarlo intacto e impregnado de sensibilidad, a la sala de exposición como una profecía apocalíptica. 

José Borman Robledo vio la luz de su existencia en una modesta vivienda del barrio Casa Blanca de Chigorodó un 17 de septiembre de 1968 bajo un sol radiante que se filtraba por la cordillera de Abibe y brillaba por entre los extensos pastizales y pantanos que circundaban el pueblo en medio de un verde natural y resplandeciente que lo marcaría de por vida. 

Los dinosaurios fueron su pasión
Borman fue uno de los pintores más representativos y prolíficos en la historia de Urabá, su inmensa producción marcada por un sello indeleble de expresividad, de creación permanente, de vivases colores delicadamente manejados, sin timidez ni extravagancia, pero con sobrada imaginación, se mantiene viva hoy en su casa natal gracias al amor por el arte y hasta la terquedad de su hermano Willy Brand. 

Willy Brand Robledo lucha contra viento y marea para que la indiferencia y la insensibilidad no vayan a sepultar ni la obra ni la memoria de Borman; lucha para que su legado cultural perdure, no solamente en su tierra Chigorodó sino en ese gran Urabá que tanto amó y que tanto reflejó en su obra. 

Pintor y escultor, trabajó con soltura la acuarela, el óleo, la plumilla, el grabado, era un caminante sin caminos, siempre transitó por senderos propios, no buscaba pisar las huellas dejadas por otros, fue un gran explorador de la grandeza del mar, un trotamundos de sus playas, de donde tomaba semillas y pedazos de madera expulsados por las olas que luego convertía en gigantes prehistóricos a los que les daba vida y con los que nos transportaba a la época de mayor esplendor de los dinosauros. La era Mesozoica. 

Su hermano Willy, no ha dejado morir  la semilla sembrada por Borman

Obras colosales que nos regresaban millones de años, de sus recorridos por playas, ríos y arroyuelos, saltaron sus descomunales dinosaurios y Stegosaurus, que impresionaron al público en cuanto lugar los exhibía. 

Siendo un adolescente lo sorprendió en su pueblo natal una de las brutalidades más terribles del hombre, lo salpicó la violencia, la sangre de sus coterráneos, le correspondió estar en la amarga madrugada de diciembre de 1995 en la cual se produjo la masacre conocida como el “El Aracatazo” de Chigorodó, donde 20 de sus paisanos fueron asesinados durante una orgia de sangre y odio, la misma que dejó como registro histórico en una de sus obras. 

Un grupo paramilitar llegó a una cantina denominada “El Aracatazo”, y sin mediar palabra comenzó a disparar, en medio de una orgía de sangre, que sacudió el alma de los habitantes de Chigorodó, entre ellos la de Borman, quien quedaría marcado por el impacto de la violencia el resto de sus días. 

El Centro Cultural de Carepa, Lunita Viajera, realizó una 
exposición con parte de la obra  de Borman

Borman recorrió su Urabá palmo a palmo, sus potreros con sus vacas, sus aguas, sus canales, su cultivo de plátano y banano, sus caminos, unas veces pantanosos otras polvorientos pero centraría su atención en el golfo al que le dedicó una serie de marinas titulada “El Puerto de Colores” que incluye 60 cuadros, fieles reflejos de la vida en estos lugares, sus peces, sus paisajes, su mar, sus atardeceres y amaneceres de ensueño. 

Fue un enamorado y apasionado de ese golfo el que auscultó con el interés y la paciencia de un científico, en ese golfo justamente, y no era para menos, fueron esparcidas sus cenizas, quizás, porque allí pertenecían. 

Errante por naturaleza, Borman llegó a la alta Guajira para compenetrarse con la cultura Wayuu, de allí nacería otra de sus famosas series, mujer Wayuu con 20 obras, tres de las cuales reposan en la empresa SOFASA de Medellín. 

La tercera serie conocida de Borman la llamó “Panorámicas de Girardota” un homenaje al pueblo que lo acogió por muchos años. Luego de ganar un concurso de pintura en el colegio Unibán de Apartadó, el artista partió rumbo a Medellín y se enclaustró en el taller del maestro Ramón Vásquez , toda una autoridad en el manejo de la acuarela, Borman también estudió historia del arte, perspectiva y dibujo y artístico en el Instituto de Bellas Artes de Medellín, grabado en la Academia Escuela de Artes y Pintura Artística en el Taller Museo Castillo, realizó numerosas exposiciones colectivas e individuales en Urabá y Medellín, incluso logró colgar sus cuadros en la exigente galería, Luis Ángel Arango de la capital de la república y obtuvo varias distinciones y galardones, entre ellos el decimoprimer Salón de Arte de la Gobernación de Antioquia. 

Borman nació en el hogar de Ildefonso Robledo y María Irene García, dejó cuatro hermanos y su hija Sofía quien hoy tiene 17 años, siempre actuó como un individuo ajeno a este mundo, era como prestado, no pertenecía aquí dijo su hermano Willy, el pariente más cercano y quien hoy se prepara para dar la batalla y hacer realidad la Casa Museo José Borman Robledo. 

El artista navegó en aguas profundas, transitó incómodo por las arenas movedizas de la indiferencia, la exclusión social, detestaba la adulación y la hipocresía, se puede decir, sin temor a equivocarse que Borman nunca encajó en esta sociedad hipócrita y que solamente encontraba reposo y sosiego cuando tomaba un pincel y se plantaba frente un óleo, atado a un caballete. 

Que solo respiraba libertad cuando transitaba por ese inmenso Golfo de Urabá, el que contemplaba absorto durante horas y horas, que solo se encontraba en sí mismo en esas largas y extenuantes jornadas de insomnio, que se prolongaban hasta por cinco días con sus noches, unas vigilias azarosas que culminaban con una nueva producción de cuatro o cinco nuevas obras. 

En Girardota estuvo por muchos años frente a un austero pero productivo taller donde parió la mayor parte de su trabajo pictórico, incluso tenia listos los contactos y sus maletas para viajar a Holanda y la Patagonia. Hoy 16 años después de su partida, su hermano Willy, ha logrado recuperar gran parte de su obra y de hacer realidad el sueño de mantener vivo el Museo Borman en céntrico sector de Apartadó 

Allí, conjuntamente con una taberna, de un centro artístico y cultural, funciona el museo, donde se exhibe la obra de Borman, aunque muchas piezas siguen esparcidas por diferentes lugares, sin presupuesto para adquirirlas y repatriarlas a Urabá, sumado a la indiferencia oficial para este tipo de proyectos y cuando a la gran mayoría de nuestros dirigentes y políticos la cultura les importa un bledo. Hay que reconocer en Willy, la forma terca y obstinada, como lentamente ha vuelto realidad esa utopía y gracias a Él, Borman, vive en su obra, en su legado. 

Un 20 de agosto de 2003 , José Borman Robledo resolvió iniciar el viaje sin retorno, el mismo apagó la luz de su existencia sin más protocolo ni preámbulos, salió a buscar su verdadero espacio, tal vez en el olimpo donde descansan tantos dioses incomprendidos, se fue silencioso como vivió, dejando atrás una estela de marinas, de descomunales dinosaurios, de ángeles flotando en su espacio sideral, de canoas, barcos, aguas transparentes , sus negros sonrientes bajo el sol abrasador, su Wafe en Turbo asfixiado de barcazas y polución. 

Hoy en noches estrelladas y luminosas, en su casa del barrio Casa Blanca de Chigorodó, su hermano Willy todavía lo ve llegar con pasos firmes y pausados para sentarse a su lado con un pincel en la mano y una mirada escrutadora como queriendo culminar una obra inconclusa que hubiese dejado abandonada en un recodo del Golfo de Urabá o bajo un arenal de la Guajira. 

Su respiración, su aire de libertad y creación, sus pasos, la voz de su obra, el grito del “Aracatazo”, se sienten nítidamente en los apacibles rincones de su casa, o en el museo Borman de Apartadó, allí está su presencia, y sus cuadros y esculturas cobran vida y en donde los descomunales dinosaurios parecieran que se tragaran al visitante para arrojarlo intacto e impregnado de sensibilidad a la sala de exposición como una profecía apocalíptica. 

Edición final-julio 2018