viernes, 30 de agosto de 2013

Carta de un niño secuestrado

Mamá no me infunda violencia, que mi padre es un hombre pacífico, yo no quiero ser violento, quiero estudiar mucho para servirle a la sociedad.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez
Columnista 
EL PREGONERO DEL DARIÉN


Mamá, se que usted me tiene secuestrado, porque ha roto la relación sentimental con mi padre y de eso yo no tengo la culpa, solamente quiero hacerle unas reflexiones de niño, porque estoy creciendo rápidamente, no solo de estatura, sino de pensamiento y de conciencia, en mi colegio cada día aprendo más, mi padre me orienta cada que está con migo y mis abuelitos son mis mejores maestros. Pronto este secuestro al que estoy sometido se romperá, y yo tomaré mis propias decisiones. Eso sí, sin odios, ni rencores con nadie, a toda mi familia la amo de corazón.

Por eso, cuando usted manda golpear a mi padre, utilizando a personas hasta inocentes, usted no entiende que esos golpes me duelen, me hieren más a mí, yo quiero crecer en un mundo sin violencia, sin egoísmos, sin mentiras, pero en la cuna me están inculcando todo lo contrario. Yo como los otros niños, tengo sueños e ilusiones, y me veo montado en enormes ruedas, cabalgando por los campos, volando por los aires en globos y en aviones gigantes, protegido por el Hombre Araña, sueño con ser grande e importante para la sociedad, pero usted cada día me hace ver más pequeño, menos niño, menos inocente, por ejemplo el día que usted mandó golpear a mi padre, que usted transmitió tanto odio, tanta venganza, sufrí mucho y como usted misma vio, lloré mucho, me hubiese gustado que pudiese haber leído mis ojos, mi mente y mi corazón para, que me acompañara en el llanto, pero eso no fue posible, haz seguido sembrando la cizaña y el rencor y eso me pone muy triste.

Mamá, usted no sabe como la amo, parece no comprender, no tengo otros medios de comunicarle todo a mi amor, que con un fuerte abrazo y la caricia de un beso, solamente le pido una oportunidad, que me deje querer a toda mi familia por igual, como el amor es infinito, me sobrará para todos.

Usted sabe mamá que soy un buen estudiante, que son muy juicioso, aunque como niño, no me faltan las pilatunas y hasta las rabietas, comprensible si se trata de un niño en crecimiento, pero también sabe que me gusta más reír que llorar y espero que entienda eso.

En las noches, cuando intento dormir, me hacen falta los cuentos que mi padre me lee, y cuando esto no ocurre, hablo con los ángeles y les pregunto ¿porqué mis padres se alejaron y yo, el más frágil, el más pequeño, el más inocente, terminé secuestrado y prestado unos fines de semana como si fuese un objeto, no un niño? Pero sobre todo mamá, no olvide que estoy creciendo más rápido de lo esperado y pronto romperé estas cadenas, eso si, sin romper la cadena del amor que siento por todos.

Además, quiero enviar este mensaje al mundo, porque sé que muchos niños como yo, padecen esta situación. Niños secuestrados por sus padres, pagando por los errores que estos pudieron cometer, porque el mal siempre se aferra al más débil, en este caso a los niños, de quienes los adultos tienen la desfachatez de decir, que somos el futuro de la humanidad, pero que en el fondo, la hipocresía los lleva a someternos y a tratarnos como cosas, no como lo que somos. Niños, ávidos de ternura, de paz y de amor.