domingo, 11 de abril de 2021

El turismo como industria regional

El médico Luis Alfonso Ossa se une mediante el presente escrito, a la iniciativa de reorientar sin mezquindad, el turismo como industria regional.

Por: Luis Alfonso Ossa B./El Pregonero del Darién

¡Con el respeto que merecen las autoridades pertinentes me uno al pellizco que hoy nos pega el Pregonero del Darién con esta nota periodística que no podemos dejarla pasar como una noticia más! 

                               Médico: Luis Alfonso Ossa

Pienso que hay acá una llamada de atención que debemos acoger con entusiasmo  los habitantes de Urabá para  así convertirnos en alto parlantes que le permitan a los gobernantes regionales y departamentales escuchar este llamado  a construir de manera colectiva una propuesta  turística que se cimente sobre bases reales que nos conduzcan algún día a  incorporar el turismo como un filón industrial que permita diseminar ingresos para los habitantes de los diferentes municipios de la región, donde ya los ingresos provenientes de la agroindustria bananera comienzan  a ser insuficientes  en la economía propia de los mismos.

Pensamos que el llamado de atención del Pregonero del Darién sugiere la conformación de una mesa de trabajo que aborde  el tema del agua como una gran tarea a estudiar de  a nivel regional y, para ser prácticos invitamos entonces  a las instituciones implicadas en el tema del turismo en la región, para que asuman el liderazgo de convocar a  un gran foro por el agua, donde sin exclusiones de ninguna índole nos sentemos a convertir en realidad social las dificultades  existentes  para que E.P.M, sin detrimento de la  autoridad de los municipios, entienda que esa tarea es urgente resolverla si queremos que la región de Urabá pueda tener algún día una empresa turística atractiva para venderle al resto del país y  puedan así entonces los urabaenses tener una fuente importante de ingresos.

Pienso que las cajas de compensación familiar podrían asumir ese liderazgo en la convocatoria a esa gran mesa, en tanto que estaríamos seguros de que lo podrían hacer sin injerencia de intereses diferentes al de comenzar a construir una industria del turismo de manera realista. Acojamos entonces con gratitud las motivaciones que el Pregonero del Darién hoy nos hace y empecemos a trabajar sin egoísmos ni protagonismos mezquinos.

sábado, 10 de abril de 2021

Ahí me perdonan los promotores del turismo

Sin incomodar a los optimistas que luchan a diario por convertir la expresión turismo en una realidad, en rueda de negocios, en alternativas empresariales y laborales, aquí van estas reflexiones.

Editorial/ El Pregonero del Darién/abril.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Director.

En tiempos recientes, sin remontarme a la historia patria; hace un cuarto de siglo que oigo hablar de Urabá como potencial turístico. 25 años después el discurso es el mismo, pero la realidad sigue siendo también la misma, mucha literatura, mucha publicidad engañosa, muchos recursos dispersos, pero no avanzamos.

En una ocasión estando en una finca cafetera dispuesta para el turismo, en el departamento del Quindío, pregunté a su dueño, cuáles fueron las claves para hacer de todo el eje cafetero una potencia turística, con una alta ocupación de extranjeros y me dijo, son tres las fundamentales, las demás llegan por añadidura:

Seguridad, vías de acceso impecables,saneamiento básico.


Wilmar Jaramillo Velásquez-
Director/El Pregonero del Darién

Algo tan elemental, en Urabá los municipios potencialmente turísticos, los que tienen mar, brisa y playa, no tienen agua, no garantizan el servicio las 24 horas del día y hace 25 años vengo escuchando que el agua está a la vuelta de la esquina, pero nada que llega, todo gobierno trae una propuesta, y un proyecto en este sentido y luego se van sin pena ni gloria, con más pena que otra cosa.

Tampoco es por falta de recursos, el dinero invertido en estas acciones fallidas, es incalculable, solamente en San Juan de Urabá, durante el mandato de Sergio Fajardo, se invirtieron más de diez mil millones de pesos y el problema tampoco se resolvió totalmente.

Arboletes y Necoclí afrontan serios problemas con el suministro de agua potable, la carretera entre Mulatos y Arboletes es una trocha inservible, la misma alcaldesa hace gestiones hace rato en busca de su reparación. Turbo también tiene problemas con el suministro de agua, junto con Apartadó, Carepa y Chigorodó, aunque menos visibles que la zona norte.

Nuestros gobernantes se jactan colocándole diferentes remoquetes turísticos a sus municipios, pero poco hacen por ir al fondo del problema.

Siempre los empresarios turísticos del eje cafetero se preguntan cómo es que Urabá no logra desarrollar su potencial turístico, teniendo mar, junto a la cultura bananera, exótica para la mayoría de los colombianos.

Acá tenemos mucha propaganda, pero nada de profundidad  en el tema, hace  poco una pareja  que venía del Quindío, explorando turismo en esta región, me contó  que en  Necoclí  salió  un señor, en pantaloneta  (mochos como dicen acá) y chanclas, a recibirlo, que le preguntó  el porqué de su facha  y, este  muy orondo le dijo que “esa era la cultura  por  acá”, la pareja  salió incómoda para Arboletes y luego me dijeron que,  con excepción del problema del agua, les fue bien y  que les cobraron tarifas más baratas. Así no se llama turistas.

Así suene a Perogrullo, se debe comenzar por el principio, primero, solucionar el problema de agua potable, el de las vías, que entre otras está en marcha a todo timbal y seguir consolidando el tema de la paz, la tranquilidad y la seguridad, que va por buen camino.

Entonces, cuando tengamos esas tres reglas de oro, ahora si montar toda la parafernalia publicitaria para atraer turistas, para vender la región como dicen en ese argot, pero no se puede ofrecer potro sin tener yegua, ensillar sin tener el caballo.

Si no entendemos, si no reconocemos que el problema número uno hoy por hoy, es el suministro de agua potable, nunca emprenderemos el verdadero camino hacia un turismo, organizado y rentable, de industria, como lo tienen los amigos de la zona cafetera.

Muchos emprendimientos han fracasado en este cuarto de siglo, otros intentan mantenerse a flote, hoy con pandemia incluida, pero tenemos mucho por aprender, por ejemplo, que tal unos intercambios entre Urabá, el altiplano Cundiboyasense y el eje cafetero, ¿para mover un bloque de turismo?

¿Qué tal la constitución de alianzas entre el sector privado y el público para comenzar a mirar con seriedad la industria sin chimeneas, como un verdadero potencial para la generación de divisas y de empleo, dejar a un lado la publicidad engañosa y afrontar de una vez por todas la realidad?

Igualmente, tenemos que vincular al gobierno departamental y nacional, para que, por fin, algún día miren a Urabá con fines distintos a los electoreros, que apoyen este renglón de la economía que finalmente nos beneficia a todos. En el eje cafetero lo hicieron y ahí están los resultados.

Por qué no pensar en una secretaria regional de turismo, algo así como hicieron con Asomura, que integre y desarrolle todo el tema del turismo regional. ¿Muy utópico?

No podemos negar las potencialidades existentes en la zona, las playas de San Juan de Urabá, lo tienen todo, Arboletes tiene un muelle turístico muy atractivo, están trabajando en el tema del volcán de lodo, el llamado “Río Rosado” en el corregimiento de Uveros, en San Juan, con sus playas, se convertirá muy próximo en un filón turístico importante, y así sucesivamente cada municipio tiene su encanto, a los ojos del turista.

Pero tenemos que volvernos serios, dejar de engañarnos nosotros mismos y de engañar a los turistas, tenemos mucho que ofrecer, pero no olvidemos primero las tres reglas de oro: Vías impecables, seguridad y saneamiento básico. No es tan difícil la tarea.

Urabá-Abril/2021.

 

lunes, 29 de marzo de 2021

Semana Santa para todos, incluyendo a los ateos

Sin importar credos religiosos, esta semana debe servir para la reflexión y para fijar la mirada y el corazón, frente a tantas rectificaciones que debemos hacer de nuestra existencia.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Columnista/ El Pregonero del Darién.

El mundo católico conmemora esta semana, la llamada Semana de Pasión, el calvario vivido, según ellos, por Jesús, que finalmente lo llevó a la muerte.

Independiente del credo religioso que la persona practique, en un mundo cada vez más arrasado por el materialismo, la comercialización hasta de la fe, por medio de cual han creado verdaderos imperios económicos.

En un mundo cada vez más complejo y difícil de habitar, bajo una desigualdad social aterradora, donde el mal pareciera haber derrotado el bien, como la corrupción, ganó la batalla a los colombianos.

Wilmar Jaramillo Velásquez.
No olvidemos que hay personas con la mente llena de salmos y versículos bíblicos, pero con un corazón cerrado, sellado a la bondad, a la caridad, a la solidaridad.

No olvidemos que hay ateos mucho mejor cristianos que aquellos que no salen de la iglesia, dando ofrendas con su dinero sucio.

Si la Semana Santa no nos sirve como bálsamo y reflexión, de rectificación a los caminos desviados que hayamos tomado en nuestras vidas, se habrán perdido dos mil años de enseñanzas.

Esta semana se debe dicar a alimentar el alma, a abrir el corazón, a descifrar esa significativa palabra de paz, pero hay algo más importante, al perdón, muchos no saben ni entienden el universo de esta expresión, a la vista tan elemental y sencilla. Perdonar es difícil, pero quien lo experimenta conoce su verdadero poder, como puede llegar a aliviar más al que perdona que al perdonado. Es una sensación indescriptible.

La paz en Colombia no ha funcionado, simplemente ante la incapacidad de la inmensa mayoría de perdonar, de preferir hundirse día a día en el lodazal del dio, de trasmitirlo de generación en generación, de partido político en partido político, entre rojos y azules y estos a los otros por ser comunistas y así sucedidamente, pero sí muy orondos, cínicos y perversos, en las iglesias pontificando de ser muy cristianos. Tal vez muy sepulcros blanqueados.

Así, que desde el sitio donde se encuentren, en los ríos, en el mar, en las casas de campo, simplemente al calor del hogar, dedicar estos espacios, para meditar, para alimentar el alma, porque muy seguramente el estómago estará lleno.

Tenemos que aprender a conocer, a disfrutar las riquezas, las bondades del corazón, del alma, de la paz, del perdón, de la solidaridad, de ese compartir con aquellos que menos tienen. Todo eso, sin importar si eres cristiano, ateo o evangélico, se revierte en serenidad y gozo para el espíritu.

Tenemos que aprender a disfrutar ese dios de Espinoza, desde la luz del día, de las flores, las corrientes de agua y la naturaleza en todo su esplendor. Ese en un cielo tangible, que está ahí a su lado, con solo abrir los ojos cuando amanece el nuevo día. Claro que también puede escoger vivir en ese infierno de Dante, también está lo mismo de cerca, la decisión es suya.

Nada que despega la administración de Carepa

Muchos atribuyen el atraso en el gobierno local, a la total inexperiencia en lo público, por parte del mandatario, la incapacidad para delegar y, no poder articular un gabinete de cara a su propio plan de gobierno.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Columnista/ El Pregonero del Darién

Tampoco es una buena señal de una administración responsable, enviar al personal vacaciones colectivas en pleno rebrote del tercer pico de la pandemia. Cerrar el despacho como si este fuese el almacén de telas del alcalde, donde naturalmente puede hacer lo que le venga en gana.

Muy olímpicos anuncian en sus redes sociales que, regresan el cinco de abril, que el ciudadano acuda a internet en busca de atención, cuando da trabajo que le resuelven sus problemas de manera presencial.

Wilmar Jaramillo Velásquez
Hay hechos en lo público que, de no ventilarlos ante la opinión, lo convertirían a uno automáticamente en cómplice y Carepa sigue pagando los platos rotos de elegir mal, de elegir en contravía, ya habíamos tenido la experiencia del médico Ovidio y, pasamos de Guatemala a Guate-peor, como dice el popular adagio, repetimos el menú, pero con consecuencias peores.

De tal grado es la orfandad administrativa de Carepa, que hoy es común ver como muchos habitantes de este municipio, añoran justamente el gobierno del Médico.

Nos cogió la temporada de lluvias y no fue posible que el señor alcalde se concentrara en la recuperación de la malla vial, pese a que el Concejo Municipal en pleno y sin objeción alguna le aprobara un millonario empréstito (4.000.000) para este fin. No hay derecho a tanta desidia administrativa, a tanta pereza mental.

Quince meses del actual gobierno y varias obras importantes, siguen paralizadas como una simple placa huella en la vereda Panorama, contratada por la anterior administración, hoy la presentan con ajustes, recortes y atrasos inadmisibles, la ciclo ruta, otra obra vieja y paralizada por mucho tiempo, carece aún de señalización e iluminación y ornamentación, como aparece en el contrato.

Del acueducto y el alcantarillado de El Encanto, en el corregimiento El Silencio, ni hablar. Ya esta comunidad habla en redes sociales de un taponamiento a la vía como protesta por el abandono.

En materia de cultura y deporte, no podemos estar peor, son quince meses de falsos anuncios, de propaganda engañosa y para colmo, en el Imder se inicia otro empalme con nuevo director, hecho similar ocurre en Tránsito, llega el tercer secretario de despacho en quince meses, un secretario cada cinco meses, así no hay gobierno que avance.

Por experiencia, nunca he creído en los gobiernos que desprecian, el deporte, la cultura y la educación en general, porque conozco los efectos en lo profundo de la sociedad, con estos indicativos, entiendo claramente hacia donde van, hacia donde apuntan.

Ya se imaginarán, amables lectores la indignación, al ver la delegación de ajedrez de este municipio al llegar en días recientes a un torneo en el municipio de Arboletes, eran los parias, los demás llegaron con uniformes, transporte, hotel, alimentación, hasta acompañantes. Los nuestros fueron por un voluntariado de iniciativa privada que hizo vaca para llevarlos y fueron los resultados los que marcaron ese abandono, ese desprecio por nuestros deportistas, llegaron casi que derrotados y con la moral golpeada, mancillada.

Muy triste y muy costoso para la historia reciente de Carepa, todo esto que está ocurriendo porque se suma a un enorme acumulado de atraso social que ya lleva una década, mientras los municipios vecinos  están mostrando indicativos superiores en todos los niveles, al menos no decretan vacaciones colectivas en tiempos difíciles, se dedican a trabajar, basta  con mirar como Mutatá logra  más de 50 mil millones de pesos en los acuerdos  con el gobierno departamental, mientras Carepa registra 12 mil.

Quienes conocen la administración municipal desde adentro, atribuyen todos estos desafueros, en principio, a la nula experiencia  del alcalde en lo público, está aprendiendo a costa del presupuesto y  el futuro de Carepa, no quiere delegar en nadie, es extremadamente desconfiado y para rematar,  su gabinete tampoco tiene experiencia con contadas excepciones, no están conectados con el programa de gobierno, sino calculando en qué momento dejarán el cargo, no están concentrados en gobernar y, por último, no tiene apoyo parlamentario, ya que su mentor es excesivamente celoso y no permite que otros congresistas se arrimen en apoyo, por temor a perder  su clientela política.

Quince meses de gobierno y ni una sola señal de querer cambiar, de enderezar el rumbo, lo que desde ya nos indica cuál será el balance final de este mandato, porque sencillamente el alcalde cree que todo es color de rosa y, para eso tiene su propio comité de aplausos, para reforzar tan inocente idea.

Carepa- marzo- de 2021.

jueves, 4 de marzo de 2021

El hospital de Apartadó no puede quedar en una maqueta

Se ha perdido un tiempo invaluable desde el gobierno de Eliecer Arteaga y, ya llevamos un año de la actual administración y el proyecto sigue bloqueado en algún lugar de la burocracia.

Editorial de marzo, 2021
El Pregonero del Darién
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez

Arriesgándonos a la avalancha de críticas “Por no dejar trabajar, por poner el palo en la rueda, por ser unos resentidos” y todos esos términos que acuñaron los lava perros de los alcaldes, hoy parte de nuestro folclor y paisaje político, nos vemos en el deber y la obligación de preguntarnos, qué es lo que está pasando en realidad, qué es lo que hay de fondo en el proceso de construcción de un nuevo hospital para Apartadó.

En la anterior administración, se habló mucho del nuevo hospital, hubo un enorme desgaste en presupuesto e inversión técnica, pero finalmente se estableció que los diseños nunca fueron aprobados y que el presupuesto anunciado por el entonces gobernador Luis Pérez, se quedó en un titular de periódico.

Cuando se inicia la nueva admiración, el alcalde prende motores de nuevo en procura de sacar adelante el proyecto, incluso lo convierte en una de sus banderas de gobierno.


Wilmar Jaramillo Velásquez
Director de El Pregonero del Darién

El punto más alto del proyecto se vive en Apartadó, cuando con la presencia del señor presidente de la República, Iván Duque, varios altos dignatarios de su gobierno, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa, empresarios y el propio Felipe Cañizalez se hacen importantes anuncios para consolidar la obra.

El gobierno departamental aportaría diez mil millones de pesos, el municipio, seis mil, la Fundación Rosalba Zapata, cuatro mil millones y el Ministerio de Salud se comprometió con 24 mil millones, además, quedaría operando una mesa conjunta, con miembros del gobierno nacional, departamental y municipal, trabajando en el tema. Eso fue lo que se conoció hace un año.

Uno esperaría que, con parte del proyecto, al menos de diseños, avanzados en el anterior gobierno y con semejantes padrinos, con presidente abordo, la obra se dispararía de tal manera que ya deberían haber iniciado hace mucho rato.

Más no ha sido así, siguen caminando para el Ministerio de Salud, siguen devolviendo planos y diseños, siguen poniendo trababas de allí, de acá y de más allá y, nada que arranca tan importante proyecto para Urabá en materia de salud.

La semana pasada en la ciudad de Bogotá, me decían en un diálogo de amigos, que los retenes enquistados al interior del Ministerio de Salud para dar viabilidad a estos proyectos son muy costosos, que las cuotas de corrupción a pagar en estos peajes son de alto vuelo y nos resistimos a creer que esto sea lo que entorpece el proyecto, sobre todo cuando sabemos que ahí está el presidente Duque y el entonces senador Álvaro Uribe, quien conoce al dedillo este asunto, como lo veremos en un análisis periodístico publicado en nuestro portal de noticias: www.elpregonerodeldarien.com.co

En la edición de nuestro periódico El Pregonero del Darién del mes de marzo del 2020, publicamos en primera página, a dos líneas y cinco columnas: Apartadó tiene asegurado un nuevo hospital e hicimos amplia reseña del tema tratado en la visita presidencial.

Por eso nos preocupa la paquidermia, la pereza estatal con la cual se mueven estos procesos en el país, primero le echan la culpa a la pandemia, luego al año electoral y así van dilatando el tema hasta que muy probablemente y, el paso que vamos al señor señor alcalde escasamente le corresponderá colocar la primera piedra como premio de consolación.

El señor alcalde de Apartadó está rodeado de un importante grupo parlamentario al cual se le debe dar la misión de ponerse al pie de este hospital, que en bloque indague, qué está ocurriendo en el Ministerio de Salud, dónde están los recursos, si ya están asignados, para que estos no se conviertan en un titular más de prensa como quedaron en el triste recuerdo de Luis Pérez.

Tampoco tenemos la menor duda en el equipo profesional y técnico responsable de estudios y diseños, pues su experiencia y transparencia son de dominio público.

Lo que no queremos es que un proyecto de tamaña magnitud, se quede en una vistosa maqueta, como han quedado el 60% de las obras en Colombia en las últimas décadas. En el siguiente enlace, se puede apreciar parte de los diseños iniciales: Clic aquí

martes, 16 de febrero de 2021

Lograron el objetivo, un periodismo de rodillas

La delincuencia política enquistada en todas las esferas del poder, incluso con amplio respaldo del llamado empresariado, logró uno de los objetivos más grandes, en el marco de sus desmedidas ambiciones: poner de rodillas al periodismo.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez-Columnista-El Pregonero del Darién

Los periodistas serios, responsables con su profesión, se están extinguiendo, se han ido apagando por sustracción de materia, hoy la meta está en quien paga más para silenciarlos y voltear su artillería contra los oponentes de sus patronos, de quienes firman el cheque.Se apagó el periodismo investigativo, por miedo o por artimañas de los corruptos, desapareció el buen reportaje, la buena crónica, la buena entrevista y, los periodistas actúan más como jefes de propaganda que como comunicadores.

Se trata de un mal que carcome el periodismo en el mundo, no solamente en Colombia, desde luego como carcome a otras profesiones. Es el resultado de la batalla perdida contra el delito, contra las mafias que se adueñaron de la política, tanto en las grandes ciudades como en la provincia.

Lo que no estamos viendo, es que el daño que el periodismo le hace a la sociedad, es mucho más visible y relevante. Muchas personas creen ciegamente en las mentiras que los medios replican hasta hacerlas aparecer como verdades, creen en los ídolos de barro que estos construyen.

Los medios crean unos monstruos en la política, por ejemplo, los hacen senadores o presidentes y aunque luego comprenden el daño irreparable que hicieron, ya es tarde para remediarlo y comienzan un mea culpa que de poco o nada sirve, aunque no todos, porque otros siguen aferrados al monstruo dispuestos a sepultarse con él.

Cada año por este mes de febrero, justo cuando se celebra o conmemora el día clásico de los periodistas, escribo algunas reflexiones   sobre el gremio periodístico, más dirigido a los jóvenes que están en la academia, aquellos en formación, que, a los viejos mañosos como yo, reacios al cambio, con la esperanza que motive, que genere una opinión, que permita retomar el rumbo perdido.

El periodismo al servicio del poder, de los gremios económicos, el periodismo alquilado a la delincuencia política, hace un daño irreparable a la sociedad, ya hoy es muy difícil separar la propaganda del verdadero periodismo, se han fusionado a tal extremo que hoy caminan como siameses.

Pero no solamente esto viene ocurriendo, ahora quienes no transiten por ese camino del delito, son segregados y tratados como parias, son los “resentidos de la sociedad”, son los que “ponen el palo en la rueda”, los que no dejan trabajar al alcalde o al gobernador. “Al fin y al cabo todos roban”, es la tesis esgrimida.

Como si esto fuera poco, ahora los gobernantes se han blindado de poderosos grupos de propagandistas, que dicen ser periodistas; con los recursos públicos montan fuertes equipos de comunicación para auto adularse y, no contentos con ello, pagan con migajas del poder a otro grupo de lava perros, para que hablen bien de ellos por redes sociales y refuten y pelen los colmillos a quienes se atrevan a criticar el poder.

Duele decirlo, duele reconocer la derrota, pero la corrupción le ha ganado la batalla al país y en eso los medios de comunicación fuera de cómplices, han jugado un papel fundamental.

Vale reconocer las pocas excepciones de periodistas honestos, valientes, sobre los cuales cabalga el pedazo de país decente que sobrevive a la hecatombe.

Hay dos ejemplos recientes, aún calientes sobre como el empresariado antioqueño se alió  con un grupo de burócratas deshonestos para apoderarse  de los negocios  de las Empresas Públicas  de Medellín y, como un amplio sector  de la prensa tapa y muestra  a uno de los responsables como el dueño de la transparencia en Colombia y, hoy  lo tiene como presidenciable,  con amplia favorabilidad en las encuestas y, al hombre  que los denunció, en la picota pública,  defendiéndose todos los días, bajo un poder económico y político que aunque golpeado está vivo y coleando.

El otro ejemplo es la fiesta que han hecho la mayoría de los medios de propaganda al servicio del poder, con la llegada de míseras 50 mil vacunas, después de varias mentiras del ejecutivo nacional, para inmunizar a una población de 50 millones de habitantes, dos ejemplos no más, pero abundan.

Yo sigo creyendo en las enseñanzas de ese gran maestro de ética, Javier Darío Restrepo (Q.E.P.D), cuando dijo, que el periodismo debe estar del lado de los pobres, de los más débiles, no del poder”

miércoles, 3 de febrero de 2021

El Arquitecto de la chatarra y el reciclaje

En Calarcá encontramos al hombre que pasó de construir puentes, a elaborar pájaros, búhos, renos, vacas y hasta hormigas, con materiales reciclados.

Crónicas del Camino
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez.

Deslizándose entre la  locura cuerda, muy quijotesca por cierto, alejado de la sociedad consumista, sin apego por lo material, huérfano del dinero, pero dueño de una tranquilidad envidiable en sus quince mil metros cuadrados que encierran su parcela a la que llamó Arco Iris, vive el arquitecto Jairo Jaramillo González, a quienes muchos de sus amigos, comienzan a comparar con Einstein, por algunos rasgos físicos que los relacionan con el científico.

Jairo Jaramillo González

Jairo Jaramillo se matriculó en la Universidad Nacional para estudiar arquitectura, carrera que terminó en la Universidad Católica, luego de varias echadas épicas de la Nacional, por no meterse en el estuche de la conformidad en el que querían introducir a esa juventud ávida de nuevas experiencias y de exploraciones en lo prohibido, lo desconocido.


     Chatarra convertida en arte

 

Pese al haber terminado todas sus materias y aprobado hasta los caprichos del plantel, simplemente no le dio la gana de graduarse, se enroló con uno de los ingenieros más prestigiosos del país y se largó a construir puentes por media Colombia.


En este giro que le diera a su existencia y, al lado del ingeniero civil, Gregorio Rentería Antoveza, Premio Nacional de Ingeniería, constructor del puente Helicoidal entre Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal y La Herradura en Manizales, llegó a Urabá, donde vivió uno de los capítulos más enriquecedores de su existencia. “Hasta administrador de fincas bananeras fui” dice resignado a su pasado.

La casa del Arco Iris

En Urabá, por allá desde 1984, dejó su huella en los puentes de: Pipor, Bedó, Chever, Quebrada Honda, Tacidó, Chadó, Barro Negro, Guapá y en el de Río Grande entre Apartadó y Turbo, el mismo que fue volado por la guerrilla, antes de ser entregado oficialmente terminado al Instituto Nacional de Vías.

En este giro que le diera a su existencia y, al lado del ingeniero civil, Gregorio Rentería Antoveza, Premio Nacional de Ingeniería, constructor del puente Helicoidal entre Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal y La Herradura en Manizales, llegó a Urabá, donde vivió uno de los capítulos más enriquecedores de su existencia. “Hasta administrador de fincas bananeras fui” dice resignado a su pasado.

 Dando vida al reciclaje


Por esos días de incursión en la construcción de obras civiles, montó su centro de operaciones en el municipio de Mutatá, en el Urabá Antioqueño, tierra promisoria, pero sacudida por una violencia demencial, en la que parecía todos contra todos.

Luego terminaría como administrador de una finca bananera en Apartadó: “Era el único administrador que trabajaba sin bolso y sin revolver al cinto, solamente me acompañaba un paquete de “Piel Roja” en el bolsillo de atrás, pues nunca dispararé un arma, ni siquiera para asustar a otro” cuenta.

Jairo Jaramillo González, cuando resolvió dar por terminada su estadía en Urabá, más por misión cumplida que por otra razón, hizo una breve pausa en el municipio de Cartago, al norte del Valle y de allí se lanzó a la capital de la república.

“La materia no se pierde, se transforma”     



En Bogotá se conectó con la llamada carretera “Marginal al Llano” terminó haciendo puentes entre Aguazul y Monterrey, siguiendo esta ruta de puentes y túneles por medio país, sin dar tregua.

Luego regresó a su tierra natal, el municipio de Calarcá en el departamento del Quindío, con el propósito de no volver a salir.

Se instaló en un santuario de hectárea y media, en inmediaciones de Calarcá  y la Tebaida, al que bautizó sin muchos rodeos “Arco iris”, allí se dedicó al cultivo de heliconias para la exportación, se endeudó con los bancos, llegó a tener 134 especies de heliconias, hasta que una bacteria importada de Costa Rica, arrasó no solamente su cultivo, sino con los del norte del Valle y los tres departamentos del eje cafetero.

Enseguida le cayeron los bancos para rematarle el pedazo de tierra donde nacía su Arco Iris, lo que lo obligó a salir de su exilio voluntario para volver a la construcción; algunos ingenieros amigos de la vieja guardia lo contactaron para construir el intercambiador del Megabus en Pereira, el acceso vial al Parque Industrial en esta misma capital, el puente Los Mandarinos también en Pereira y otras más en la ciudad de Medellín.

El Arquitecto, al lado de una de sus obras

Así vivió otros siete años,  hasta que pagó sus deudas con la banca y regresó al Arco Iris ya salvado de la rapiña financiera, donde prácticamente enterró profundamente sus anclas de viajero, para jamás volver a levantarlas.


A los 13 años incursionó en la escultura


El Golpe certero


Jairo Jaramillo González iba tranquilo y sereno por el rumbo que le había dado su vida, cuando de repente recibe el golpe fatal del que aún no se repone, su compañera de viaje Ángela María, se la lleva un cáncer y lo deja de padre y madre de sus dos hijos, gemelos para completar.

Se dedica a terminar de criar a sus hijos, Daniel, ingeniero ambiental y David, un administrador hotelero, ambos independientes y con 36 años de edad.

   Hasta hormigas hay en la obra del escultor


De una segunda relación, nació su estrella guía, Salomé, hoy con quince años, una mujer, sobrada en encantos y belleza, pero dueña de una dulzura y recia personalidad con los que supera los anteriores.

 El Escultor

Desde niño, Jairo Jaramillo González mostró su afición por la escultura, a los trece años, elaboró su primera obra, un Cristo en hierros reciclados y por ahí marcó su camino.

Ya retirado de planos, hierros y cemento, se ha dedicado a darle vida a las herramientas que otros desechan, por eso convierte en arte, en vacas, pájaros, renos y hasta hormigas, picas, carretas, palas, azadones, cuchillos y cucharas, todo lo que encuentra a su paso.

Más por terapia y por no dejarse vencer del ocio, sigue trabajando en su taller, sin nada que lo acose, “Mientras haya cobijo y techo, lo demás viene por añadidura” dice con la tranquilidad que el tiempo va marcando sobre rostro ajado, pero reposado.

“Si antes me hubiese dado cuenta que la vida era tan sencilla, tan elemental, sin consumismo, hacía rato había dejado tanta prisa y me habría dedicado a vivir de verdad”, agrega.

Los días de Jairo Jaramillo González, trascurren entre las viejas melodías de Pink Floyd, la banda británica que revolucionó el mundo cultural de la música en el siglo XX, su taller de soldadura armando cuanta pieza se le ocurre con chatarra, en su carpintería, leyendo lo que le caiga en sus manos y escuchando conciertos continuos de pájaros, de la lluvia al caer sobre los árboles o simplemente viendo pasar el tiempo imborrable de sus recuerdos.

El escultor no comercializa su obra, tiene poco interés por el dinero, “Por ahí hay muchas guevonadas mías, simplemente las personas las ven y se encarretan por ellas y las compran; aquí el asunto no es la plata” cuenta.

Máscaras de madera


Al preguntarle cuántos años tiene esta figura de piel cansada, que muchos de sus amigos comienzan a asemejar con la de Albert Einstein, responde en seco: "Todos juntos".

Calarcá, febrero 02 del 2021.