miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mi poesía brota del amor

Ella nació junto al mar, rodeada de arbustos, y en la mañana la despertaba un concierto interminable de pájaros multicolores. Allí comenzó a moldear su espíritu poético, libre como su entorno.

Mary Durlyn Herrera Coa,la poetisa del amor


Por: Wilmar Jaramillo Velásquez 

Para EL PREGONERO DEL DARIÉN
Fotografía:
Giovanni Montoya

No todos los que nacen a la orilla del mar son marineros ni mucho menos poetas, el mar inspira viajes lejanos de caminantes errantes y abre sueños literarios en su inmensidad; el mar es alegre, nostálgico y policromo, misterioso como el mundo en toda su dimensión, y fue ese mar envolvente y abrasador el que le abrió el camino de las artes a Mary Durlyn Herrera Coa, quien que le mostró sueños y realidades que hoy la llevan caminando por entre dulces versos, los mismos que va tejiendo con armonía y libertad.

Mary nació para la poesía, cuando abrió sus ojos al llegar a este mundo no vio sino las expresiones mágicas de la naturaleza, su rancho clavado en medio de frondosos árboles a unos metros del mar, le ofrecían un paisaje para nunca olvidar. Las mañanas eran un concierto de pájaros que trinaban alegres por entre el follaje. Fue la primera música que endulzó sus oídos.

Mary Durlyn , nació y creció en el corregimiento El Totumo, cercano al municipio de Necoclí en el Urabá Antioqueño, tiene sangre Caribe, además de la herencia ancestral y libertaria de Zapata Olivella. Es poetiza por naturaleza.

Ella siempre va armando versos por el trasegar de su vida, mientras estudiaba su bachillerato en el colegio del lugar, ya sus profesores le auguraban un espacio en el parnaso y ella lo ha ido confirmando con el paso del tiempo.



“Creo que fue mi profesor Hernán Rentería, ya fallecido, quien me direccionó por el camino de la poesía, luego de ver una oda que dediqué a mi colegio. Para mi cada momento de la vida es único, de acuerdo a las circunstancias, al estado de ánimo, mi poesía tiene como centro el amor, porque el amor es el pilar de la vida, de la existencia” dice muy segura de sus expresiones, durante un breve diálogo al pie de los árboles que aun rodean sus casa en El Totumo, una cálida tarde de noviembre, teniendo como fondo los espejos del mar que el sol va marcando lentamente, mientras se pierde suavemente por entre pasajeras nubes. Allí todo huele a poesía.

Mary Durlyn,  es una mujer menuda, con la piel marcada por ese Caribe bravío y sus cabellos azabache sueltos sobre sus hombros, como para que el viento se los lleve con sus poemas, tiene la gran virtud de la humildad y la sencillez. En ella esto es desbordante como sus poemas y eso la hace grande.

“La vida se basa en el amor, tener amor para poderlo dar, el mundo ofrece muchas máscaras, pero la realidad es otra, hay que centrarse en las cosas agradables. La vida es una sola, hay que aprovechar los momentos; no sabemos si mañana estamos, hay que vivir el ahora y no frustrarse, la ventaja de la naturaleza es que no condiciona, los seres humanos somos muy contradictorios; me gusta resaltar a las personas, que vuelvan a escribirse cartas, la poesía es una pintura ciega que se siente, hay que ver más con el corazón, hoy la humanidad quiere ver más el exterior pero no profundiza en el interior de las personas, juzgamos sin entender que lo que vemos en otros, es lo que somos nosotros mismos; hay ocasiones en que nos miramos al espejo y no nos gusta lo que vemos, solo el amor transforma todo” agrega ella, mientras la tarde muere junto al mar, para volver a nacer al día siguiente como sus poemas.

“Yo quiero madurar como persona, vivir un proceso de transformación, espero encontrar el apoyo para publicar mi primer poemario que ya está listo, además tengo la fuente de inspiración para seguir escribiendo poesía, que es el amor. La mente crea cuando el corazón siente. Mi poesía es una forma de vaciar mis emociones, positivas, alegres, a veces tristes” dice.

"La naturaleza, es fuente de inspiración permanente”

Aquí una breve muestra del primer poemario de nuestra joven promesa literaria.

Melodías del Viento

Escuchando atentamente las melodías del silencio, cantar de aves y trinar de pájaros, la suave brisa que con un suave rose frío, eriza.

De pronto encontré en ese silencio que había una nota rota, era el sonido de mi corazón, la soledad lo había maltratado, pero cuando el suave rocío de un amanecer lo impregna de alegría y placer, la nota no se rompía, había llegado el poder de la alegría.

Perla

Perla, profundamente sumergida en tantos mares, ninguno pudo hacer flotar, como flotas hoy en el aire, porque pudo mi serena ola arrastrarte hasta la orilla de la arena sola, encontrar para ella compañía y en mis manos tú caerías y en mi cajita de amor te guardaría.

Mariposas flotan en mi vientre, cuando tus palabras fervientes recorren mi cuerpo y llegan a la mente para aumentar el latido efervescente de un corazón incitado por la fuente de donde fluyen las palabras, donde crece un amor escondido ¡Oooh! Por ti yo suspiro.