miércoles, 30 de mayo de 2018

Multitudinario adiós al “York” Mosquera

Jorge Enrique Mosquera Rivas, el popular “York” regresó a su tierra natal Andagoya, en el Chocó, lamentablemente no como soñaba, narrando partidos y pregonando noticias, sino en un ataúd. La vida se la arrebató un fortuito accidente en Apartadó. 



Crónicas  del Camino por: Wilmar Jaramillo Velásquez de EL PREGONERO DEL DARIÉN


Agonizando el mes de mayo, la muerte siempre certera y traicionera, se llevaría de este mundo, a uno de los periodistas y locutores más populares de Urabá en los últimos veinte años. 

Rato después de haber cumplido su labor rutinaria en Apartadó Stéreo y cuando se movilizaba en moto por cercanías del almacén Éxito de Apartadó, en un fortuito accidente de tránsito, Jorge Enrique Mosquera Rivas perdería la vida de manera instantánea. Eran las 11 y 30 de la mañana del 29 de mayo. 

Jorge Enrique Mosquera Rivas, había nacido en uno de los rincones más abandonados del país, Andagoya, en el departamento de Chocó, de niño grabó en su mente despierta e inquieta los rostros de la pobreza y de la angustia de una tierra que pareciera ser otra Colombia, a la que solamente miran por épocas electorales y donde los presupuestos públicos se pierden como se pierde el sol en los atardeceres, por entre la maraña de una selva inhóspita y rebelde.

Allí nació  su pasión por el fútbol, pero más  por  la narración, el profesor Héctor Miguel Quiñones Rincón, amigo de infancia,  cuenta  que el "York" en las jornadas futboleras  de  barrio, prefería  salirse  para comenzar a improvisar sus narraciones. Por esa época hacía  su primaria  en la Escuela Pascual de Andagoya.

Pero hay otra  faceta  que poco se conocía de Jorge Enrique Mosquera Rivas, su afición por  el baile  y la poesía. "Era  un magnífico bailarían y un romántico a la  hora  de encontrarse  con la poesía" contó  su amigo Quiñones, quien recuerda  que en 1980  le perdió el rastro a su amigo cuando salió a prestar  el servicio militar y al regresar no lo encontró, pero  que  luego se reencontraron  nuevamente,  ya radicados  en Urabá.

Muy joven, siendo aún chico, empacó sus pocas pertenencias y salió a cambiar de rumbo, a darle sentido a su vida, a buscar fortuna, nuevos horizontes y fue así como llegó al municipio de Apartadó, su carácter alegre, dicharachero y descomplicado lo fueron compenetrando con el mundillo de un pueblo mucho más grande que el suyo, con mayores expectativas. 
De nuevo el eterno misterio de la muerte

El “York” como se le conocía cariñosamente, fue adoptado rápidamente por este pueblo en pleno desarrollo, también comenzaban a incursionar los medios de comunicación y José Phidalgo Banguero, daba sus primeros pasos en la construcción de su empresa radial, donde el joven Mosquera Rivas, encontró la que sería la oportunidad de su vida, se puede decir que él nació con la emisora, con Apartadó Estéreo, incipientes equipos, donde todo estaba por hacer y por inventarse. Allí nació, creció y se formó. 

Solamente hay tres frases para definir perfectamente al “York”, Superación, entrega total al trabajo y alegría. Cuando Jorge Enrique entró a la emisora le tocaba hacer de todo, hasta los mandados, pero él tenía metas trazadas, soñaba con ser locutor, narrar partidos de fútbol, una de sus grandes pasiones y fue allí justamente donde se inició como locutor, en largas jornadas, por una época en que prácticamente solamente se trasmitía música y los mensajes de las compañías bananeras. 

Fue allí donde el “York” comenzó a crear, a formar, construir su público, su audiencia, y en la medida que Apartadó crecía, la emisora se expandía, fueron apareciendo los eventos deportivos, los noticieros y él fue creciendo personalmente y profesionalmente. Su mentor: José Phidalgo Banguero. 

Pero el “York” no se quedaría ahí, más que locutor lo cautivaba el periodismo y sin pensarlo dos veces se puso a la tarea de hacerse periodista, para no solamente leer las noticias sino hacerlas, construirlas, salir de la cabina a buscarlas a encontrarse con el pueblo pueblo, con esos rostros enjutos que le traían a la memoria a su Andagoya del alma, su patria que nunca olvidó, de la que siempre se sintió orgulloso junto al pueblo que lo adoptó. Y así fue se graduó como periodista, sin apartarse de la emisora que lo vio nacer y crecer como hombre de radio. 

Casi tres décadas de su existencia se las entregó con alma corazón y vida a la radio, era un hombre nacido para hacer radio, no habría sido capaz de hacer cosa distinta, lo hizo y lo vivió con pasión, sin horarios, con entrega total y con una gran serenidad y capacidad. Las narraciones deportivas le vibraban en el alma, las vivía desde lo más profundo de su existencia. 

La otra frase, la alegría, el “York” nunca se vio triste, jamás trasmitió tristeza, siempre sonriendo, alegre, dinámico y cuando compartía sus prolongados chicos de billar a tres bandas, su otra pasión y escape a las extenuantes jornadas laborales, era más lo que se reía que lo que jugaba. “La única vez que lo vi afligido fue cuando le robaron la moto, su medio de transporte”, dijo uno de sus amigos, durante su despedida final. 

El día de su despedida en Apartadó, antes de ser trasladado a su morada en Andagoya, en la Iglesia Catedral se dieron cita centenares de su amigos a decirle adiós. 

Nadie lo pudo decir mejor que el obispo de Apartadó, Monseñor Hugo Alberto Torres Marín durante su homilía, cuando dijo: “El significado de tantas flores y la presencia de tantas instituciones, era una persona significativa, querida en nuestro territorio”, el prelado dio sus condolencias al gremio de periodistas, en especial a José Phidalgo Banguero. “Es una pena grande, una pérdida grande la muerte de Jorge” agregó 

Más adelante el máximo jerarca de la Iglesia católica en Urabá enfocó su sermón a la verdad como esencia de las comunicaciones: “la verdad nos hará libres” dijo. 

Recordó el Obispo que el “York” estuvo 25 años en una cadena, haciendo desde las “prácticas y adornarse con los títulos académicos” 

Un acompañamiento multitudinario le hicieron al "York" QEPD

Monseñor Hugo Alberto se refirió en varias ocasiones a los medios de comunicación, como medios para decir la verdad: 

“La muerte no es un desastre, es una ganancia como decía San Pablo, por eso alegrémonos y apoyémonos en todo lo bueno que Jorge tenía. Los medios de comunicación deben ser instrumentos de la verdad, que es la única arma para construir la paz y desarmar los corazones; hay que ser seguidores de la verdad, discípulos de la verdad y hablar con la verdad, para desenmascarar todas las cadenas de mentiras que a veces se mandan a través de los medios de comunicación haciendo mucho daño, haciendo estragos a otros y la verdad es la única manera de arrancar la falsedad en la comunicación, a nadie se tiene en un medio se comunicación para crear mentiras, sino para buscar la verdad transparente y objetiva” concluyó el obispo. 

El cuerpo sin vida del “York” salió de la Iglesia Catedral, luego de ser leídos innumerables mensajes de solidaridad y con un nutrido acompañamiento fue llevado hasta el aeropuerto Antonio Roldán de Carepa. Allí un piquete de la Policía Nacional y varios de sus amigos más cercanos le dieron el último adiós y mientras era subido a una avioneta particular rumbo a su Andagoya natal, la canción de Roberto Carlos Amigo, retumbaba en tota la terminal aérea. “Tú eres mi hermano del alma, realmente mi amigo…..” 

Así despedía Apartadó al hijo que adoptó y que ahora devuelve a su patria, a su tierra, para que cumpla la palabra del mundo cristiano: “Polvo eres y polvo te convertirás. 

Urabá-mayo de 2018