miércoles, 30 de mayo de 2018

El 17 de junio se reescribe nuestra historia

Nos hemos devuelto a las gestas emancipadoras, o rompemos las cadenas del odio y la mentira, y avanzamos en la construcción de una patria real e influyente o ya verán los grillos y las cadenas que nos esperan.

Wilmar Jaramillo Velásquez-Director de
 EL PREGONERO DEL DARIÉN

Políticamente las sociedades del mundo avanzan, mientras que la nuestra retrocede y se revuelca en el más indigno y cruel analfabetismo político, en el cual los dueños del país han sumido a la gran mayoría de ciudadanos. Esos que votan, eligen y reeligen a sus verdugos.

Ese es el gran miedo de los poderosos dueños de la tierra, de los medios de producción, de los medios de comunicación, de todo lo que se mueve en Colombia, que la educación llegue al grueso de la población incluyendo su fuerza pública, aunque esto le incomode a muchos.

Mucho miedo a un país educado y es que ese país, no volverá a votar por sus verdugos, por quienes los han privado históricamente de sus derechos a una vivienda digna, de unos servicios públicos pagables, de la tierra del crédito decente, de un medio ambiente sano, de una salud humana, y por eso hoy ven la propuesta de una educación gratuita como el mismo demonio, la satanizan, la llaman populismo, porque ellos más que nadie conocen el poder de la educación, de esa herramienta que sin disparar un solo tiro los sacará del poder.

Ecuador y Perú nos dan lecciones de madurez política y no son regímenes de izquierda para azuzar el odio como en Colombia, donde es más delito ser de izquierda que ladrón, en España tambalea el régimen de Mariano Rajoy y nosotros arrodillados al delito, al crimen, al despojo, al asesinato selectivo de nuestros líderes sociales e inocentes labriegos a quienes hacen pasar como delincuentes para justificar sus muertes.

No hay duda que al nacer en una jaula se cree que volar es un crimen, este 17 de junio nuevamente van los Colombianos a las urnas, con dos únicas opciones en el tarjetón, poder volar o seguir en la jaula, brindarle un nuevo amanecer al país, a los hijos, una esperanza de cambio, pasar la página de la historia y comenzar la reconstrucción de un país más justo, más de los Colombianos, romper las cadenas de 200 años de oprobio, de una corrupción desmedida que enriqueció a una clase poderosa y privilegiada por el delito impune; seguir por el mismo camino con los ojos vendados por la ignorancia, continuar transitando por las cavernas de dirigentes que se mueven todavía por el Medioevo, excluyendo y criminalizando a sus oponentes.

Este es el triste destino que le toca vivir a esta Colombia Amarga como diría Germán Castro, esos 9.800.000 mil votos que en primera vuelta le dijeron no al continuismo, si a una patria digna, que le propinaron el más duro golpe al bipartidismo, al Frente Nacional en toda su historia, son los llamados a escribir la nueva página del país. Esos valientes ciudadanos ya se atrevieron, se deben multiplicar y tocarle el corazón a esa franja inamovible de abstencionistas, para que ayuden en el momento en que la patria más los necesita, la juventud en masa debe acudir, junto a los excluidos a remontar esa cifra, porque como lo aseguró Luís Carlos Galán, “es ahora o nunca”, una vez los dueños del país en el poder, no lo entregarán en las próximas dos décadas y el sueño de esos millones de colombianos nuevamente se verá frustrado.


Falta poco, un esfuerzo más para decirle pacíficamente a estos señores que vendrá una nueva forma de gobernar, civilizada y pluralista, donde el ciudadano de a pie será el actor principal.

No olvidemos que con un resultado adverso, el poder se concentrará en un solo ciudadano, el legislativo, las altas Cortes, la retaliación y la venganza contra quienes se han atrevido a proponer algo distinto será implacable, volver a la guerra, al despojo de tierras, las cruzadas, la persecución sin cuartel a los periodistas libres, a los crímenes masivos de colombianos para mostrarlos como criminales. Si bien el panorama es obscuro y sombrío, le corresponde a la mayoría de los colombianos que son gente buena y trabajadora aclararlo y brindarle ese nuevo amanecer a las nuevas generaciones.

Entonces, allí estarán los que invocan sus derechos y los que invocan el continuismo como en las batallas épicas para liberarnos del yugo español. La cita es muy temprano este 17 de junio en las urnas, no hay ni habrá otro camino.