jueves, 12 de octubre de 2017

Corte Constitucional salvó a Colombia

Se acabó el señuelo de la guerra y les tocó aterrizar en el escenario de la paz. Para bien de Colombia y los colombianos.


Por Félix Amín Tobar Tafur Especial para El- PREGONERO DEL DARIÉN

Justamente cuando me senté frente al computador para escribir esta columna, la Corte Constitucional en sala plena, aprobó el acto legislativo 02 del 2017, que dice que en los próximos 12 años los diferentes gobiernos no pueden modificar los acuerdos de paz firmados entre el gobierno y las FARC, y que todos los estamentos del Estado deben cumplirlos e implementarlos.

Esta noticia tiene especial importancia por varias circunstancias. Primero y el más importante, queda claro que los acuerdos de La Habana gozan de buena salud y para quienes los hemos defendido contra todos los embates de una ultraderecha feroz y unos sectores de opinión y medios masivos de comunicación que no han escatimado esfuerzos para confundir el común de la gente y buscar adeptos para desprestigiar el acuerdo, y hasta pretendían minar la voluntad de las guerrillas para que volvieran al combate, sin importar el dolor y la tragedia que produce la guerra.

En segundo lugar este fallo logra colocar el debate político en otro escenario. Por un lado quienes pretendían “hacer trizas” los acuerdos e invadían las redes sociales y las principales páginas de los periódicos, deben cambiar el chip y acudir a la creatividad de sus asesores para construir discursos ya no en el escenario de guerra sino en un escenario de paz y lógicamente no estaba en sus libretos de cara a una campaña presidencial. De otro lado a quienes los une la bandera del “NO” quedaron sin ella y deben construir propuestas para convencer al país que su proyecto político más allá de un discurso guerrerista y pendenciero, debe tener propuestas de desarrollo económico, político y social para un país en posconflicto.
Como la tragedia de la guerra ocultaba el cáncer de la corrupción que pulula en todas las esferas del Estado, ahora se evidencia que quienes usufructuaron por muchísimos gobiernos las mieles del poder, incluidos ex presidentes de la república recientes, y ante la manera que el país comienza a conocer el entramado corrupto y mafioso que nos ha gobernado; debemos prepararnos para conocer la verdad, una verdad que muchos desconocerán y que los poderes mafiosos tratarán de ocultar.

Le corresponde entonces a los jueces de la Justicia Especial para la Paz JEP, en un acto patriótico, devolverle la majestad a la justicia y la credibilidad al país, después de la hecatombe que estamos viviendo por cuenta de la forma como le han torcido el cuello a fallos judiciales encargados a la Corte Suprema de Justicia, el bastión moral que le quedaba al país y que hasta hace pocos años gozaba del respeto, la confianza y la credibilidad de la gran mayoría de colombianos.

Se acabó el señuelo de la guerra y les tocó aterrizar en el escenario de la paz. Para bien de Colombia y los colombianos, quien aspire a gobernar deben ofrecer propuestas privilegiando la paz como derecho supremo de nuestra sociedad.