martes, 15 de agosto de 2017

El fotógrafo estandarte de Urabá

Llegó a Urabá en 1966 procedente de las riberas del río San Jorge en Córdoba, como vendedor de pescado, oficio que desempeñó de finca en finca y de caserío en caserío hasta 1972. 

 Kico en su salsa

Por: Juan Mares- especial para El PREGONERO DEL DARIÉN

Francisco Luis Barrientos, más conocido como Kico, nació el 22 de agosto de 1948. 

A partir de este año, realizó estudios de fotografía básica, por correspondencia, hasta que se hizo un profesional en el arte de los diafragmas, los enfoques, los obturadores, los encuadres y otros asuntos que la técnica y su visión artística, como experticia de un ejercicio lleno de dedicación solemne ante algo sagrado. Llegó con la perspectiva del pionero antioqueño para abrirse un espacio. Le echó mano a una cámara y empezó a disparar el obturador cuando aún no se usaba la fotografía a color. Llegó para atrapar instantes para el arte y evidencias históricas. Se rebuscaba en las fincas cuando aún abundaba la novedad de los telescopios, luego fueron las instantáneas polaroid.

Con el tiempo se le dio por aprender inglés hasta tener un dominio necesario para comunicarse. Luego le sirvió para pasearse por tierras de Israel en una excursión turística- religiosa y algunos lugares de Alemania, Grecia y Egipto. 

Oriundo de Santa Rosa de Osos, es decir, pasó del frío intenso al intenso calor de Urabá. De pronto empezó a retratar bautismos, matrimonios, confirmaciones, quinces de mujeres en flor y fiestas especiales de unos pueblos de pujanza inusitada, en medio del fragor de los acontecimientos fratricidas de la región. Hechos que repercutían en todo el país como una condena eterna para una democracia en formación. Este ejercicio continuo le dio el crédito de reportero gráfico para cuanto periódico, revista local, departamental y nacional le solicitaba sus servicios. Sus registros son cada uno de ellos testimonio del curso de la historia en estas lindes.

Kico, como se le conoce con mayor rigor popular, se fue volviendo un poeta del paisaje de Urabá, que segmentado en instantes atrapados en cada recodo de carretera y caminos veredales, de guardarrayas de fincas, y de los meandros de los ríos y del golfo. Se fue formando como testigo de las bellezas ocultas que recreó en dos bellos álbumes de los cuales reposan en distintas instancias y distancias geográficas del globo terráqueo. Sabemos de uno que reposa en el vaticano y entre diferentes personalidades de la política, y la historia. El primero, data de 1980 y en 1994 editó el segundo álbum mostrando el lado deslumbrante de nuestro territorio en sus bellezas mínimas y superlativas. 

Él ha atarrayado, con la luz de su cámara, pescadores del golfo, del Atrato y ríos menores con esa eponimia de huellas catías o caribes, señaladas con nombres de sabor a aguas primigenias y brillos renovadores de muchos atardeceres y que él, luego, hizo traducir al inglés, pues en cada pie de foto está plasmada, de manera bilingüe, el corazón y empeño de las transfiguraciones de su rostro para atrapar el resquicio de luz de sus imágenes.

En reconocimiento a su labor testimonial de fotografías para la historia, en 1999, el Taller de Escritores de Urabá en Apartadó, le concedió su máxima distinción cultural: “La Flor de Arizá”, por su empeño creativo de atmósfera de sensibilidad plástica y social: a toda una vida de entrega poética a un oficio. En el 2008 la Antena de Urabá le otorgó otro reconocimiento por su trabajo difundiendo: lo mejor de las personas y los paisajes de Urabá, 

Además, como dato curioso, alguna vez escribió un cuento poema sobre la causa de sonidos letales, al por mayor y al detal, a tal que un día un viejo Chevrolet con los platinos cerrados, causó pavor en Currulao, haciendo que los parroquianos pagaran escondrijos a peso. Cuento que tituló: El ratatá de sahumerio y donde se destapó el humor sarcástico de nuestro personaje.

Francisco Luis Barrientos ha sido testigo de la historia de los hechos más tórridos y cruentos de nuestras cotidianas violencias, testimoniado con sus fotografías toda la vida política, deportiva, religiosa y social de este Urabá antioqueño. Kico, es un referente de la fotografía testimonial de todos los hechos de importancia y sencillos de este territorio de múltiples rasgos culturales, étnicos y económicos en todo el Darién. Fotos cortesía-Kico.