domingo, 29 de julio de 2018

Jóvenes de Carepa tienen un ángel

Mientras unos dan y ofrecen bala a la problemática que afecta a la juventud en la región de Urabá y los cementerios se llenan de cruces, ante los oídos sordos de alcaldes y otros voceros estatales, Nancy Betancurt Ibarra, les tiende puentes, les busca oportunidades. 

 Nancy Betancurt Ibarra con el patrullero
Luis Alberto Peña Cardona

Una de las problemáticas màs grandes que afronta la zona del Urabá antioqueño, son los jóvenes en conflicto, también conocida como pandillismo; las autoridades o la denominada institucionalidad optó por darle la espalda a semejante situación, cerrar los ojos, hacerse de la vista gorda, como muchos aseguran “eso no da votos”, siempre buscando la vía màs fácil para hacerle el quite al asunto, mientras que gruesos presupuestos se diluyen como el agua entre los dedos. 

Pero son los cementerios los que se vienen llenando de cruces y muchos los hogares donde se vive la tragedia por un ser perdido de manera violenta. Una generación carente de las mínimas oportunidades de trabajo o estudio, bajo tremendo desarraigo social, violencia intrafamiliar y abandono. 

Siempre en actividad social

Jóvenes que se han vuelto caldo de cultivo para los grupos criminales quienes los utilizan en el sicariato, la prostitución y el micro tráfico de estupefacientes, que no pasan de un titular de prensa o de una nota televisiva cuando aparecen con un tiro en la cabeza y cuando protagonizan sus acostumbradas riñas de barrio, con saldo de muertos y heridos. 

Pero estos muchachos no están solos, pese a las penurias económicas y al poco apoyo, está una mujer que se ha convertido en su ángel guardián, Nancy Betancur Ibarra, lleva dos años concentrada en la búsqueda de fórmulas, proyectos, ideas, de recursos financieros para mantenerlos ocupados, para comprometerlos en actividades deportivas y recreativas, en trabajo social y comunitario. 

A pesar de la indiferencia mostrada por los alcaldes de la zona, de la pereza mental para apalancar proyectos en beneficio de los jóvenes, ella trabaja, toca puertas en la empresa privada, elabora proyectos en busca de cooperación internacional, especialmente para montar proyectos productivos que les permitan ingreso a los muchachos y les evite el tiempo de ocio. 

Nancy Betancurt es de esas personas que nacieron para servir al prójimo, su preocupación es permanente, sufre por cada caso, cada muchacho caído en desgracia y siempre ha encontrado en ellos grandes potencialidades y está segura que con mayores oportunidades, menos serán las víctimas, menos serán los problemas personales, de orden público y de violencia en el hogar.

Con Wilmer Còdoba, líder juvenil quien se
  ha convertido e su mano derecha

“Tenemos que mirar el acompañamiento a la juventud en riesgo o en conflicto como una inversión social, no como un gasto o una carga, ya que ellos trabajando, produciendo, estudiando, aportando a la comunidad, serán menores los problemas para afrontar” dice confiada en su misión. 

“Me da mucha tristeza, mucha impotencia y hasta rabia, acudir a los despachos oficiales en busca de apoyo y encontrar siempre la misma respuesta: “No hay presupuesto”, eso desilusiona mucho, esa falta de visión y de humanismo en nuestros gobernantes, pero no nos rendimos, no nos dejamos derrotar” 

Este ángel que han encontrado estos muchachos en Carepa, se reúne con frecuencia con ellos, alrededor de un almuerzo comunitario, dialogan, hacen charlas y se fijan metas, sueñan y construyen proyectos productivos y no pierden la esperanza. 

También hacen convites, mucho trabajo social, mejorando instalaciones deportivas, parques, zonas verdes, hacen reciclaje recogen basuras, se capacitan, pero los recursos no alcanzan , los apoyos cada día son menos, provenientes de la empresa privada, de personas generosas que han visto en ella la transparencia de su misión, dedicando extenuantes jornadas de trabajo y de su tiempo, viajando de un lado para otro, en muchas ocasiones descuidando su familia, en aras de cumplirle a los jóvenes. 

Paradójicamente de donde menos se creía que vendría una ayuda llegó, la Policía Nacional que tiene en Carepa a otro ángel vestido de verde, el patrullero Luis Alberto Peña Cardona, se ha unido a esta labor, con gran compromiso y responsabilidad, esto ha servido para bajar un poco la tensión, que los muchachos no ven al uniformado como a un enemigo.

                                                 Ella se convertido en un ángel 
                                                    para los jóvenes de Carepa

El patrullero Peña, ampliamente conocido en este municipio, la acompaña a visitar el comercio en busca de apoyos, se ha convertido en su mano derecha y poco a poco han ido construyendo, respeto y confianza entre todos. 

Es así como la Policía Nacional se ha convertido en uno de sus puntales, por medio del programa “Jóvenes a lo Bien” en cabeza del patrullero, Luis Alberto Peña Cardona, quienes son apoyados por el Sena y la empresa privada, para impulsar iniciativas de participación ciudadana en materia de adolescencia. 

Nancy Betancur Ibarra conoce muy bien cada caso, dialoga desprevenidamente con los jóvenes en conflicto, conoce sus potencialidades, aspiraciones, sueños y por eso cree en ellos, está segura que se pueden salvar y guiarlos al servicio de la sociedad. Lamentablemente la institucionalidad no cree lo mismo, mientras que otros solamente ven en una bala la solución. 

“Mi sueño a corto y mediano plazo es poder organizar unos galpones para la cría de pollos, unas porquerizas para el engorde de cerdos, una granja agrícola y un taller donde todos estos jóvenes puedan trabajar honradamente, sacarlos de sus entornos dañinos y llevarlos por caminos del estudio, la cultura, el deporte y trabajo social” dice llena de optimismo este ángel que le ha dado una nueva esperanza, una oportunidad, a una juventud acorralada por el delito y la indiferencia. 

Carepa de mayo de 2018