viernes, 20 de julio de 2018

Los pasos largos de Josè Alexander Santos

Si bien muchos de sus sueños han sido truncados, al menos quiere verse en un inmenso barco, o en una plataforma portuaria realizando labores logísticas, para lo que está listo. Hoy es el hombre màs popular de Carepa. 

Jorge Alexander Santos, con sus dos gemelos



Tal vez uno de los personajes màs populares que cruzan a diario las calles de Carepa, es Jorge Alexander Santos, nunca pasa desapercibido, su estatura que bordea los dos metros lo hace visible, además siempre va saludando de mano y repartiendo sonrisas, por todos lados. 

Santos fue conocido en Urabá como jugador de básquetbol, siempre se le veía con un balón bajo el brazo entrenando en canchas de Carepa y Apartadó y aún participa en algunos torneos. La afición por ese deporte le motivó el nombre de “Jordan” como le dicen en muchos escenarios, en recordación del popular jugador norteamericano de las grandes ligas. 

“Jordan” no avanzó mucho en su vida de deportista, pese a su estatura favorable, muchos creen que por falta de apoyo, pero lo practicaba con dedicación y amor. Aún lo hace, mantiene un estado físico excepcional, pese a que ya no es un muchacho, sus 44 años sobre sus hombros ya los comienza a sentir.

Así recuerda el artista plástico, Jesús Cataño, radicado hoy en Bogotá a “Jordan”: “Fuimos atletas, estuvimos en el club de atletismo las Águilas de Apartadó y posteriormente en la selección de básquetbol en este mismo municipio, me serví de su experiencia y disciplina para crecer como deportista. Muy trabajador, creo que la gente lo reconoce por ser un deportista y luchador”

Nació en Apartadó un 17 de septiembre de 1974, es hijo de la señora Virginia Santos, a su padre no lo conoció y esa es una de sus grandes frustraciones, estuvo mucho tiempo buscándolo infructuosamente, se apoyó en emisoras y periodistas regando la información, con la ilusión de hallarlo, pero todo fue inútil: “ Solo quiero encontrarlo y pararme frente a frente, para ver que dice, cómo reacciona” dijo por esos días de búsqueda. 

Hace 15 años encontró el amor de su vida, Gladys Patricia Alcaraz Cartagena, una empleada de una empresa bananera, hace once años nació su primera hija, Alexa Patricia, eso lo convirtió en un padre ejemplar y responsable, preocupado día y noche por su crecimiento y su educación y cuando menos lo pensaba, le nacieron los gemelos, Jorge Alfredo y Martín Orlando, esto hace seis años. La familia se le creció al igual que las responsabilidades. 

"Jordan" con los verdes
Santos estudió su bachillerato en el Liceo Nocturno der Apartadó y luego hizo estudios de logística portuaria en Cedecàmara de Apartadó, soñando con clasificar para un puesto en los tres proyectos portuarios que se desarrollan en Urabá. 

Hay un hecho que haría famoso a nuestro personaje y fue la lucha a brazo partido que libró para recuperar el derecho a una vivienda que le iban a robar, luego de haber sido postulado, seleccionado, haber cumplido con los requisitos exigidos y de haber pagado los dineros exigidos. 

Los corruptos de siempre hicieron una tenebrosa alianza entre públicos y privados y ante los ojos ciegos de la justicia, lograron timar a un buen número de familias, se robaron los aportes, los subsidios y hasta los materiales dispuestos para construir las viviendas que se extendían a dos urbanizaciones en Carepa, entre ellas Villa Carolina donde aparecía él como beneficiario, pero con el no pudieron. 

Por esos días y con una tenacidad desbordada, Santos irrumpía en las reuniones del presidente de la república, de gobernadores, y cuanto alto funcionarios visitaba a Urabá, para denunciar la injusticia que estaban cometiendo con él y de verdad que se hacía escuchar. Paralelamente visitaba periódicos y emisoras, hasta que logró hacer visible su caso. En una ocasión necesitaron cuatro agentes de la policía para sacarlo por la fuerza del Concejo de Carepa, donde reclamaba su techo. 

Fue tanta su lucha para evitar que le robaran su casa, que finalmente en un proyecto casi diez años después de promesas incumplidas y de humillaciones, le fue asignada su casa en la urbanización Villa Carolina de Carepa, donde hoy reside con su esposa y sus tres hijos. Ese día fue grandioso para él, culminaba una batalla desigual entre encumbrados voceros de la corrupción y un ciudadano del montón. 

Su obstinación, su lucha incansable, junto a una mezcla de rabia y frustración, su insistencia en la reclamación, el no perder la paciencia y con esa perseverancia, forzó la entrega de su casa. Por eso vive bajo un techo propio y muchos de sus compañeros de estafa, se rindieron y perdieron la batalla. 

Jorge Alexander es el hombre que está disponible para trabajar en lo que le resulta, es voluntarioso, siempre disponible, sin pereza, hace mandados, paga facturas, pinta casas, hace trasteos, dueño de una honradez que asombra, es un todero sin competencia en Carepa. 

Con una fuerza descomunal para echarse al hombro una nevera o un bulto, lo importante es recibir un pago honrado para llevar el sustento de sus hijos su gran preocupación. También trabajó en la alcaldía de Carepa por unos meses, pero su dicha le duró poco, lo despidieron de la noche a la mañana, cuando apoyada labores de control en el espacio público.

También es común verlo junto a las cajas del almacén Éxito de Carepa, ayudando a empacar mercados y llevarlos hasta los autos en espera de propinas. Siempre está ocupado, siempre está en el movimiento del rebusque, porque alimentar a su familia es cosa seria y cada vez la situación se pone màs difícil. 

Otro de los trabajos populares de Jorge Alexander Santos es la entrega de publicidad por época electoral, que es cuando hace su agosto, pega afiches sin escalera y es el hombre fuerte para instalar pendones y pasacalles, no tiene partido preferido. “a todos les trabajo por igual, no me importa sus partidos, hago mi trabajo, me pagan y listo” advierte para fijar sus fronteras de militancia. 

A “Jordan” le gusta la política, no es ajeno a ella, entre pegada de afiches y colgada de pendones y pasacalles, se fue metiendo en la cosa partidista, hasta militar en el Partido Verde, las últimas dos campañas las trabajó con esta agrupación y valla al hombro recorría barrios y veredas, unas veces a pie, otras en bicicleta, eran jornadas extenuantes de 12 y 14 horas bajo soles ardientes. 

Uno de los sueños de Santos al lado de la campaña verde, era que de lograr Sergio Fajardo la presidencia de la república lo llevara a conocer la Casa de Nariño: “ Siempre he querido conocer Bogotá y el lugar donde despachan los presidentes. Ese es mi sueño” dijo mientras repartía publicidad y convocaba a sus amigos a votar por el verde, sueño que le quedó aplazado indefinidamente como le quedó el de conocer a su padre y parársele de frente. 

Así va por Carepa este hombre de estatura sobresaliente, con pasos ligeros y largos, ahora espera que su tercer sueño no se le pierda en la maraña de los desaciertos, poder trabajar en logística portuaria en uno los proyectos que se desarrollan en la zona, para lo cual ya se capacitó, está listo. 

Al menos si no pudo conocer a su padre, de quien se dijo era un policía, sino alcanzó por ahora conocer la casa de los presidentes, si sueña con verse en la plataforma de un barco haciendo labores logísticas, se sueña en un puerto luciendo su uniforme, ganando un salario digno que le permita educación para sus hijos y una vida màs llevadera, al menos distinta a la que él ha tenido que capotear por esas calles de Carepa que ya conoce de memoria, cada recodo, cada bache, cada esquina y cada ciudadano. Por algo es el hombre màs popular del pueblo. 

Carepa- Julio de 2018.