viernes, 13 de julio de 2018

El faraón paisa es notario en Chigorodò

Entre la cordura y la locura, este admirador de la cultura egipcia y notario de Chigorodò, Ramsès Escobar Henao, se ha convertido en el hombre màs buscado por los medios de comunicación. También es el embajador màs grande de su patria chica. Nariño Antioquia y mecenas de artistas y deportistas.

Imagen publicada por Noticias Uno, durante uno de
 los tantos reportajes hechos al faraón antioqueño



Crónicas  del Camino por: Wilmar Jaramillo Velàsquez

El faraón paisa nació en el municipio de Nariño, en el suroriente antioqueño, la leyenda sobre Ramsés II, la comenzó a escribir su padre más de medio siglo atrás, un hombre polifacético quien trabajó como sastre, fue dentista, poli artesano. “Un hombre ingenioso y talentoso para rebuscarse el sustento diario,” apasionado por la lectura y la historia, inteligente y autodidacta, como el mismo Ramsés II lo describe, reposado sobre un amplio sillón de la notaria única del municipio de Chigorodó, donde despacha como notario.

Su oficina más bien parece un museo egipcio, atiborrada de cuadros, esculturas, recortes de periódicos, recuerdos de aquí y de allá. Tanto en su despacho como en su casa se vive a plenitud el ambiente milenario de Egipto. 

El Faraón  con su sin igual sarcòfago

Su padre leyendo revistas y periódicos terminó apasionado por la historia de Ramsés y sin dudarlo resolvió bautizar a su hijo, Ramsés Escobar Henao, luego de superar algunos impases con los curas del pueblo, que no aceptaban la faraónica idea. A otro de sus hijos lo bautizó Osiris. 

Ramsés, el paisa, había llevado una vida normal, casi que anónima, llegó a Urabá al municipio de Apartadó en plena guerra, cuando disparaban y luego preguntaban quien había caído, vino como funcionario del CTI, un órgano de investigación adscrito a la Fiscalía General de la Nación. 

Después de haber terminado sus estudios de derecho en la Universidad Latinoamericana de Medellín, haber trabajado en el CTI, comisario de familia y abogado de la Oficina Jurídica de Corpourabá, fue nombrado notario de Chigorodó, ya en ese cargo comenzó a universalizar su nombre, asumió la misma pasión de su padre por la cultura egipcia, a coleccionar figuras, objetos, revistas, periódicos, fotografías, cada vez indagando investigando sobre el fantástico tema de la historia universal. 

Ramsès Escobar Henao, con el periodista,
 Wilmar Jaramillo Velàsquez

Ya en el año 2004, en medio de este frenesí, Ramsés se dio cuenta que un faraón sin sarcófago no era nada y de inmediato contrató los servicios de un artista calificado en la talla de madera y escogió para ello al mejor, Leonardo Estrada quien de inmediato se puso en la tarea de buscar la madera más adecuada para la tarea encomendada. 

La madera seleccionada fue el Caracolí, un árbol como dicen los campesinos “No tiene acabadero” y así comenzó la construcción de una verdadera obra de arte. Un sarcófago, bellamente tallado y decorado, colorido, conjugando la estética en la talla de madera con la pintura, en la cual su esposa Mónica Lorenza Taborda, nada más y nada menos que maestra de artes plásticas en la Universidad de Antioquia, participó de manera muy diligente. 
Esta pieza de arte mide dos metros y pesa setenta kilos, sobresalen en ella, la talla de un águila y un escarabajo, comunes en las figuras antiguas de Ramsés II, las otras figuras hacen parte de la imaginación del tallador, Leonardo Estrada. 

Ramsès como todo un faraòn

El sarcófago encierra varios aspectos para Ramsés, el más importante, un homenaje a su padre, el inspirador de la admiración por la cultura egipcia y el segundo, espera ser velado en él, cuando le diga a dios a este mundo, como todo un faraón. El sarcófago no está solo en la casa de este notario, aparece escoltado por imágenes de dioses egipcios como, Osiris, tal como se llama su hermano, también aparecen, Anubis y Horus. 

Pero la vida de este faraón antioqueño transcurre con toda normalidad en la región de Urabá, alterna sus funciones de notario, con diversas actividades sociales, es un mecenas que se lo pasa ayudando a deportistas, artistas y a todos los que se le cruzan por el camino y pueda apoyar. Esa es otra de sus pasiones y quizá la menos conocida. 

Otra es el amor por el periodismo, se puede afirmar que es un cronista oral, con una memoria prodigiosa y que tiene buen olfato para detectar la crónica; la vive, solamente le falta escribirlas, no en vano uno de sus hijos adelanta estudios superiores de comunicación social y periodismo en la ciudad de Medellín. 

El amor por su patria Chica, Nariño Antioquia es una devoción, sin exageraciones se puede afirmar que es el embajador más grande de este pueblo, continuamente está llevando amigos, turistas, hablando bien, promocionando sus aguas termales y siempre lleva en su carro ejemplares del periódico “El Precursor Antonio Nariño”, el medio de comunicación de esa región. 

Este Ramsés paisa tampoco se quedó atrás de su padre quien bautizó a dos hijos con nombres de la cultura egipcia, hizo lo propio, a uno de sus hijas la llamó Mayet, hija de Ra, dios solar egipcio y otro, el que estudia periodismo, lleva el nombre de Seti Keops, uno de los tres reyes de la cuarta dinastía. Los otros tres tienen nombres tan antioqueños como la arepa y la mazamorra: Valeria, Juan Pablo y Carolina. 

Ramsès,de trotamundos por México

Si algún complemento faltara en esta historia, la casa finca de Ramsés Escobar Henao, situada entre los municipios de Carepa y Chigorodó, se llama “Los Faraones” y no es más que un pedazo de Egipto plantado allí, un ruido de animales, gansos, gatos, perros y guacamayas, reciben al visitante, antes de ingresar a un santuario repleto de imágenes y recuerdos que lo trasladan de inmediato al antiguo Egipto, para luego quedar deslumbrados ante la belleza del sarcófago, el cual da la impresión que de repente asomará de su interior una momia antiquísima. 

La popularidad de Ramsés II, el faraón antioqueño, el paisa o el criollo, no se hizo esperar, hoy no hay hombre ni mujer en Urabá que haya llamado más la atención de los medios de comunicación, todos , absolutamente todos los medios regionales, locales nacionales y algunos internacionales, han llegado hasta la finca “Los faraones” para entrevistarlo, han contado la historia y la vuelto a contar, en amplias y coloridas crónicas, en videos y en audios, se ha mostrado a Colombia y al mundo la insólita historia de este abogado. 

Hay videos en YouTube y hasta cuenta en Twitter, en Google abunda la información acompañada de amplias fotografías, incluso numerosas personas, políticos, curiosos, funcionarios públicos y personas de todas las condiciones, cuando llegan a la región, siempre preguntan por la historia de Ramsés y muchos se atreven hasta llegar a conocerlo y tomarse fotos con él y su sarcófago. 

Otros creen que Ramsés está loco, al adecuar su morada final y al apasionarse a tal extremo por esta cultura, pero el desestima estos comentarios, para él esto no es más que hobby como cualquiera otro, simplemente le quiere ahorrar a sus familiares salir a buscar un ataúd el día de su muerte, quiere que lo velen en el sarcófago, más como excentricidad que otra cosa, todo lo asimila como un homenaje a la memoria de su padre. 

Incluso ha pensado en llevar el sarcófago como pieza de arte y representación cultural por varios municipios de Antioquia, para que otras personas lo puedan apreciar pero coge impulso para esta idea y vuelve y la aplaza. 

Ramsès lleva una vida  completamente
 normal en Chigorodò Antioquia

El más que nadie sabe que no está en el Valle de los Reyes en el antiguo Egipto, epicentro del Gran Faraón Ramsés II, figura emblemática de Egipto y su fantástica historia, mezcla de leyenda y de realidad, el legendario personaje tuvo seis esposas y más de cien hijos, mientras que el faraón paisa lleva cuatro esposas y su prole la define así: “Tres biológicos, varios afectivos y uno por extensión y otro por comprensión? Descífreme usted el enigma… 

Ramsés Escobar Henao, el faraón paisa, es muy consciente de la vida y de la muerte, tampoco quiere ocupar pronto su sarcófago, aspira vivir muchos años antes de enfrentarse a la parca, pero si quiere que lo velen como un faraón y que los vistan con un traje a la usanza egipcia que conserva. 

En síntesis no es más que un enamorado de esta cultura, de sus dioses, sus pirámides, sus historias y leyendas, una pasión que le impregnó su padre como sello indeleble y claramente hace una exposición de lo que fue el gran faraón, sus hazañas en la guerra y su afición por las grandes edificaciones y quien llegó a este mundo 1.326 años antes de Cristo, convirtiéndose en uno de los íconos más grandes de Egipto como político y militar. 

Pero más que pasión por Ramsés II, este egiptólogo empírico y notario de Chigorodó siente especial admiración por el dios egipcio Horus, al cual prácticamente le rinde culto.

Nuestro Ramsés antioqueño de pura cepa, si tiene una cosa clara, y es que con la misma contundencia que da fe a sus funciones como Notario de Chigorodó, da fe de su pasión, cocimiento y admiración por la cultura egipcia. 

                                     Ramsès ejerce como notario de Chigorodò

Así trascurre la vida de este abogado, quien ya tiene listo su funeral con instrucciones precisas, más no por vanidad ni mucho menos por locura, sino por ahorrarles dificultades a sus parientes, pero como el mismo lo dice, no tiene afán en irse de este mundo. 

Y como entre la cordura y la locura es mejor estar loco como dijo el Quijote, Ramsés Escobar Henao aparece loco para unos y muy cuerdo para otros, cuando de atender la notaria de Chigorodó se trata, o de andar por la vida apoyando artistas y deportistas, o simplemente vendiendo la buena imagen de su pueblo, Nariño. 

El día de la muerte y la utilización de su sarcófago y las pomposas y faraónicas honras fúnebres previstas con tanta anticipación y de las que tanto se ha hablado, ya vendrá, por ahora el sigue gastando tinta, mucha tinta en los medios de comunicación, convertido en el hombre más popular y más entrevistado de Urabá. 
(Fotos  del álbum familiar  de Ramsès Escobar Henao)

Chigorodó- julio de 2018