jueves, 2 de noviembre de 2017

El pésimo mensaje del alcalde Eliecer

Solamente en los gobiernos déspotas y dictatoriales la oposición y el control social son un estorbo.


Editorial DEL PREGONERO DEL DARIÉN-noviembre-2017

En días recientes el señor alcalde de Apartadó, Eliecer Arteaga Vargas, llevó a los concejales de la oposición a un tribunal de la inquisición, y uno a uno los señaló como los hombres que “detienen el progreso y el desarrollo del municipio” los sometió a un escarnio público cual circo romano, por ejercer el derecho al control social de su mandato, justamente para lo cual el pueblo los eligió con sus votos.
Este ejercicio inquisidor y perverso del señor alcalde, lleva un mensaje fatal para quienes tienen el valor civil de enfrentarse al poder y señalar aquellas actuaciones que consideran lesivas para la comunidad, el pueblo no los eligió para que estén como borregos detrás del mandatario aplaudiendo todas sus actuaciones.

En varias oportunidades nos hemos referido a la forma madura y civilizada como Apartadó se ha convertido en uno de los pocos municipios de la región donde avanza la cultura política desde el ejercicio del control social a la administración, ese es un gran avance de nuestra raquítica democracia.
Hay un proverbio de la sabiduría popular que dice: “aquel que nada debe nada teme”, entonces cual es la gran preocupación del alcalde que estén escudriñando sus actuaciones, por cierto públicas, también lo hace la Contraloría y la Procuraduría en cada caso, y no hay porque enojarse.

En una sociedad civilizada, en una real democracia el mensaje del alcalde de Apartadó a la oposición, debería haber prendido las alarmas en la Defensoría del Pueblo, en la Contraloría, en la Fiscalía, en la Procuraduría, en la misma sociedad en general, debido a los trágicos antecedentes de violencia que tiene Urabá, antes a la oposición la silenciaban a balazos, hoy los procedimientos cambian y la muerte moral, social y política han ido reemplazando las pistolas.
Pero hay otro hecho relacionado con esta situación que para la mayoría de los mortales pasa desapercibido; cada vez que el señor alcalde se ve inmerso en un hecho anormal, de inmediato sale como por arte de magia una amenaza, o un panfleto sucio que de inmediato lo convierte en víctima y tras ese tipo de cortinas de humo el funcionario se escapa y le saca doble ganancia a la situación, es decir le quedamos debiendo, ya lo vivimos cuando se dio la álgida discusión sobre el tema del impuesto predial.

Pareciera que una mano negra y siniestra estuviese ahí, lista libreto en mano para salir a terciar en el asunto y duplicar los réditos del entuerto.
Nuestro llamado al Ejecutivo municipal muy respetuoso a moderar su lenguaje a la hora de dirigirse a la oposición, muchas veces sus comités de elogios no lo dejan ver errores de gobierno que muy seguramente la oposición lo hará. A la oposición, a continuar con la dura tarea de realizar control social en una sociedad que lentamente, progresivamente ha aprendido a convivir con el delito.

Esto no es más que el preámbulo de lo que será la próxima campaña electoral, donde hay quienes aspiran a dejar las ideas y las propuestas a un lado, para hacer uso del desprestigio, la calumnia y la mano negra para hacerse elegir.

Tampoco podemos cerrar esta nota editorial sin repudiar el panfleto que circula en redes sociales, en contra de un numeroso grupo de personas de Apartadó, fueren cual fueren sus intenciones. Este no es el camino y quienes tangan pruebas sobre la comisión de acciones por fuera del marco legal, para eso están las autoridades legítimas del estado.