jueves, 6 de abril de 2017

Criminalidad en los medios de comunicación

Los grandes medios de comunicación no aprendieron la lección, se lucraron de la guerra durante medio siglo, haciéndole creer a la sociedad que el problema del país era las FARC y no la corrupción. Hoy siguen alimentando el odio y la violencia, donde al parecer obtienen más dividendos.



Editorial: EL PREGONERO DEL DARIÉN- ABRIL

A los medios masivos de comunicación les cabe una gran responsabilidad, ética, moral y judicial sobre el prolongado conflicto armado que ha vivido el país y cuando los colombianos avizoramos un respiro frente a la violencia, cuando creíamos que estos asumirían con mayor responsabilidad y compromiso la defensa de la paz y la convivencia- No la del gobierno- nos equivocamos, siguen azuzando la guerra, los odios y la violencia, masificando las mentiras sin el mayor pudor.

Escudados en la libertad de expresión, aprovechan para difundir día y noche, en derroche de grandes titulares todas las mentiras que a diario brotan desde un sector encarnizado y ya demencial de la oposición, capaz de afirmar incluso que la tragedia de Mocoa era un atentado de las FARC, una guerrilla concentrada y en proceso de desarme.

Con ese mismo escudo, llevado a la perversidad, el de la libertad de expresión, manipularon una gran masa humana en contra del plebiscito y todas esas mentiras brotadas en medio de un odio visceral hacia el presidente Santos terminan por convertirlas en verdades, dudas y confusión para los ciudadanos quienes quedaron inmersos en una laguna de distorsiones.

Tampoco fueron capaces estos medios criminales de pedirle perdón al país por haber manipulado las verdades de la guerra durante este medio siglo, ni mucho menos comprometerse con la no repetición, pues estaban seguros que seguirían haciendo el trabajo sucio a los despojadores de tierras, los terratenientes a quienes le temen a la verdad, a la justicia y a la reparación.

Pero ¿por qué nos extraña esta actitud de los medios de comunicación, en un país de la mal llamada cultura mafiosa, donde tiene más prensa alias “Popeye” que una jornada de vacunación para salvarle la vida a los niños por ejemplo, si sus dueños son también los dueños de la banca, las tierras, la industria, el aire que respiramos y el agua?

Ellos, los medios, tienen que ser coherentes con el pensamiento de sus dueños y nada más les podremos pedir

Será que estos medios de comunicación, están obligados a replicar todas las mentiras, que desde el sector del odio, la división y la polarización del país circulan todos los días, sobre todo frente al proceso de paz, es más fácil eso que confrontar la verdad y dejar de engañar a los colombianos con el cuento peregrino, que están obligados a escucharlos a todos. Escucharlos si, pero no replicar sus mentiras.

Desgraciadamente para el país, para el futuro de la nación que hoy tiene la gran oportunidad de cerrar el capítulo más oscuro de su historia, está primando más la mentida, el odio y la venganza personal que la sensatez para consolidar la paz y la convivencia, todo movido, impulsado desde poderosas fuerzas que utilizan para ello a los medios masivos de información. Basta solamente ver como a pocas horas de la reciente marcha del odio y el lanzamiento de la campaña presidencial de uribismo, soltaron una encuesta en la que prácticamente aniquilaban popularmente al Jefe de Estado, como para reforzar la mentira que con una marcha iban a tumbar al presidente.

Nosotros si esperábamos a unos medios informativos, haciendo pedagogía para la paz, reportando las bondades desde los antiguos territorios de confrontación, desde las clínicas y hospitales, mostrando la reducción de homicidios, de las bajas en la fuerza pública y otra serie de plagas que nos azotaban, en pochas palabras vendiendo la grandeza de la paz, pero no ha sido así. La guerra es más rentable y en este orden de ideas tiempos aciagos le esperan a Colombia, justamente cuando la paz comienza a dar sus primeros frutos- Pero eso sí- cuando alguien se atreve a confrontar estas conductas criminales, entonces ahí esgrimen con toda la ira ese escudo con el cual se han tapado durante 50 años “atentan contra la libertad de expresión” y en su nombre han cometido toda clase de vejámenes en contra de la sociedad.