viernes, 12 de abril de 2019

No vine a polarizar: López Bula

“Regresé porque considero que hay espacio para hacer política, quiero visionar a Apartadò hacia el año 2050 y porque es posible derrotar el dinero en las campañas y prevalecer con las ideas. 

José Antonio López Bula 

Por: Wilmar Jaramillo Velàsquez 
para EL PREGONERO DEL DARIÈN 

Después de veinte años de exilio, el ex alcalde de Apartadó, José Antonio López Bula, ha regresado al ruedo de la política, dispuesto a hacerse contar este 27 de octubre. Aquí un amplio reportaje con este dirigente. 

Nació en el año de 1959 en la ciudad de Montería, abogado de la Universidad de Antioquia, se casó en Apartadò con Rocío Restrepo, padre de tres hijos, Juan Camilo, el mayor de 29 años, nació en este municipio. Llegó a vivir a esta localidad en 1987. 

“Apartadò en 1987, no tenía ninguna planeación, era un mercado persa en dónde convivían las ventas ambulantes, los transportes públicos, las carnicerías, revueltos en un espacio dónde todo lo compartían de esa manera, yo llegué a trabajar para la administración municipal, me impactó, de un lado el dinamismo, el empuje de su gente y de otro lado la situación física espacial institucional” 

“Yo desde que llegué me imaginé que un municipio tan pujante como este, tenía que tener una proyección más allá de lo que se mostraba en ese entonces, lo vi de manera visionaria pero para lograr eso, participé apoyando activamente a un alcalde elegido por elección popular, pero no tuvimos química a pesar de militar en el mismo partido, teníamos una visión completamente distinta, cuando este abogado ganó la alcaldía me nombró como su secretario de gobierno, el segundo a bordo, pero no pudimos trabajar juntos, el me destituyó de la alcaldía y tome la decisión de aspirar en las siguientes elecciones a la alcaldía y eso hice y salí elegido” Cuenta hoy. 
El regreso a la actividad política 
“La propuesta que hice como candidato la cumplí, un Plan de Desarrollo a veinte años que fue aprobado por el Concejo, fue la hoja de ruta que queríamos tener, logramos hacerlo desde el punto de vista del ordenamiento territorial urbano, emprender los proyectos que nunca se habían visionado, hicimos varias cosas, lo primero fue fortalecer institucionalmente la administración, en esa época la planta técnica del municipio se componía de un ingeniero y de un topógrafo en la parte de Planeación y de Obras Públicas, creamos las secretarías de Tránsito, hoy de Movilidad, la Secretaria de Obras Públicas, la Dirección de Planeación, con los recursos técnicos para planear el desarrollo del municipio, creamos la Secretaria de Educación, la Secretaria General, que se encargaba de los servicios administrativos, en materia de cultura, trabajamos con los todos los cultores, con la gente que tenía inquietudes culturales y que no eran tenidas en cuenta en la formulación de una política cultural, eso hicimos, por eso al final entregamos los símbolos de Apartadó que aún están vigentes. 

Hicimos varias cosa, La Terminal de Transporte del municipio, la Plaza de Mercado, el Palacio de Justicia, el programa de aseo urbano para evitar que la gente siguiera echando la basura al río, construimos el relleno sanitario, compramos los carros compactadores que recogían la basura dos veces por semana, cumplimos el plan de educación” Narra con lujo de detalles. 
Con EL PREGONERO DEL DARIÈN 
Los profesionales eran tan escasos, que le tocó como el mismo dice, “Robárselos” a la empresa privada, de Augura, Comfamiliar-Camacol, Banacol, la única institución educativa, como centro de formación era el Politécnico Jaime Isaza Cadavid. 

López Bula fundó la primera Asociación de Municipios de Urabà y fue su primer director, desde allí se comenzó a hablar de acueducto regional y de matadero regional, este último concluyó en el corregimiento de Currulao en Turbo. 

“Luego me retiré de ese cargo, para presentarme como candidato a la Cámara de Representantes por Antioquia en el año 94, todo iba muy bien pero ese año a mí me sacaron del escenario político como resultado de un montaje judicial; eran momentos de violencia como nunca antes se habían vivido en el país, entre los movimientos guerrilleros el Quinto Frente de las FARC, que nunca miró con buen ojo el hecho de que el EPL se hubiera desmovilizado y con el ala disidente del EPL, las FARC empezó a atacar a los desmovilizados y a la vez varios de los desmovilizados conformaron grupos que en ese entonces se conocieron como los comandos populares, grupos paramilitares que participaron de esa confrontación con la guerrilla y eso generó una vorágine de violencia como nunca se había visto, quedando la población civil en el medio” 

Yo fui víctima de ese montaje judicial que me presentó como autor intelectual de la masacre de La Chinita, junto a unos dirigentes de la Unión Patriótica en su inmensa mayoría, me encarcelaron durante cinco años, fui absuelto por la justicia sin rostro y luego ya de recuperar la libertad me vi obligado a abandonar el país por las amenazas y el peligro que había, salí en el año de 1999, pocos meses después de recuperar la libertad. Permanecí en el exilio durante más de 20 años” 
El retorno a la plaza pública
“Yo decidí viajar a Suiza con mi familia, mis hijos estaban muy pequeños y fue volver a nacer, porque es una sociedad muy extraña muy difícil, el exilio muy doloroso, la nostalgia me invadía permanentemente, las ganas de regresar a Apartadò, sabía que tenía que reinventarme como persona, como profesional, mi diploma como abogado no fue reconocido, volver a nacer ya adulto, casi con 40 años y eso me sirvió mucho en lo personal y para empezar esta nueva etapa de mi vida me puse a aprender francés, a estudiar en la universidad, hice un posgrado en desarrollo en la universidad de Ginebra, luego me vinculé al mundo laboral, la idea era quedarme por cinco años y regresar, pero ya después no pude determinar el rumbo del exilio, en cuanto a su duración ya que mis hijos se escolarizaron, empezaron a crecer, de la escuela, pasaron a los colegios y mi esposa y yo nos integramos, ella también estudio, se convirtió en psicóloga, ya insertados en esa sociedad maravillosa que nos brindó la posibilidad de vivir en Ginebra, empezó a pasar el tiempo y transcurrieron 20 años, pero siempre tuve la intención y las ganas de regresar, de volver, cada cuatro años cuando había elecciones acá, varios amigos me escribían, yo nunca perdí el contacto con la región, me insistían en que volviera, que aquí había un espacio político, que me recordaban con, con gratitud” relata López Bula, durante su amplio diálogo con este medio de comunicación, en su apartamento del barrio Nuevo Apartadò, en el municipio de Apartadò, entre tinto y tinto que el mismo va preparando, en un lugar donde apenas se está instalando, tras su retorno. 

“Yo regreso convencido de que aquí hay un espacio político para mí, pero también con la esperanza de que hayan garantías políticas para todos, que me permitan no sólo a mí, sino a todos los que participamos de la política en Urabá hacer un trabajo sin temor a ser perseguidos, sin temor a ser estigmatizados, sin que haya temor a esas expresiones de guerra sucia y de intolerancia del pasado, a mí me sacó de Urabá la intolerancia política, mis contradictores políticos de la época hoy de manera fraternal comparto con ellos, me siento con ellos, interactuó con ellos, yo no reconozco enemigos políticos del pasado ni del presente y he llegado aquí sin tener facturas de cobro que pasarle a nadie ni tampoco que pagarle a nadie, yo llego aquí a participar de un espacio político en el que cabemos todos los que creemos en la democracia” 

“Cuando el conflicto armado existía en Colombia la atención del país se volcaba en él y se presentaba como el gran mal de Colombia, eso en cierta medida contribuía a ocultar o minimizar los temas de corrupción y la corrupción viene gangrenando el tejido social, se apoderó del sistema político en Colombia hace muchos años y ha causado un enorme daño sobre todos los sectores más desfavorecidos de la sociedad, porque le quita a los más pobres el acceso al agua potable, a la educación, a la salud, a la recreación, a la cultura, al deporte y va a ser muy difícil de erradicar, en la medida de que las nuevas generaciones no se empoderen de la dirección del municipio, del departamento, de la nación va a ser difícil, sin embargo a pesar de eso y con mucho optimismo veo que hoy los jóvenes en el caso de Apartadó tienen una concepción muy clara frente al tema de la corrupción” 
Con su familia en Apartadó, antes de la infausta partida 
“Quienes invierten sumas colosales para llegar a un cargo de elección popular lo obliga a uno a pensar qué va a ocurrir si llega a ser elegido, es una mala señal, yo estoy aterrado aquí, cuando me dicen que una campaña a la alcaldía de Apartadó vale más de cinco mil millones, a mí me parece excesivo eso, entonces si el dinero es lo que determina una campaña electoral estamos muy mal, si el dinero reemplaza las propuestas, las ideas, si reemplaza los debates, si el dinero reemplaza el libre ejercicio de la confrontación democrática estamos mal y seguiremos muy mal, eso es un indicador perverso, de hasta qué punto nuestro sistema político está corrompido. 

“Entonces el tema de la corrupción va mucho más allá y solamente en la medida de que las nuevas generaciones se empoderen realmente de la buena manera de hacer la política nosotros podremos derrotar eso” 

“Yo visiono a Apartadó como la gran capital del eje de la región, como la gran ciudad qué debe ser, una ciudad incluyente, sostenible amable una ciudad progresista, centro de servicios de toda la región, dónde las grandes empresas, la instituciones estén aquí para desde allí direccionar en beneficio de todos los municipios de la zona, Apartadó tiene que mandar la pauta, lo sueño como la ciudad ordenada en el territorio, en donde el espacio se construye y se diseñe en favor del ciudadano, una ciudad verde, con el río como el que teníamos hace años, con un parque ecológico que bordee en las dos orillas del río en donde la vida sea más bonita, en dónde nos reconciliemos con la naturaleza, en donde la calidad de vida sea muy superior a la que hoy tenemos, una ciudad proyectada al año 2050, si en ese entonces la proyectamos a 20 años ahora tenemos que proyectarla a 30 años, donde las políticas de desarrollo no las cambien al vaivén de los políticos o de las conveniencias de grupos, así me la sueño yo, en dónde impidamos que la Serranía de Abibe siga siendo deforestada cómo hoy, que las fuentes de agua las cuidemos porque están en peligro, en donde tengamos unos muchachos que cuando terminen el ciclo educativo no sigan ocupando los últimos puestos en las pruebas Saber, con una educación de calidad, vivienda digna donde no volvamos a conocer los fenómenos de invasión y de toma forzosa de tierras como ocurre hoy” 
“Regresé porque hay un 
espacio para hacer política” 
“Estamos recogiendo firmas, porque quiero una candidatura ciudadana, que no le pertenezca a ningún partido político, porque quiero una propuesta incluyente, diversa, el desarrollo de Apartadó no lo va a lograr el grupo de los políticos que pertenecen a X o Y partido, aquí tenemos que hacer un frente común, y cuando yo hablo con personas con amigos me dicen por ahí es” 

Finalmente López Bula cerró su diálogo con el siguiente mensaje, dirigido a la comunidad de Apartadó: 

“A las las personas que están en Apartadó, que me conocieron y que reconocen la gestión que hice hace mucho tiempo, les agradezco por su memoria, esa memoria colectiva que aspiro se la transmitan a las nuevas generaciones que no me conocieron en esa época, pero que han escuchado hablar que hubo un alcalde de apellido Bula que hizo muy buenas obras por Apartadó” (Fotos- Andrès Piedrahita- Club Gràfico)