lunes, 15 de abril de 2019

La obligación de los padres no cesa

Opiniòn -abril:

Entonces, si a pesar de cumplir la mayoría de edad, el hijo se encuentra estudiando y no cuenta con las condiciones para procurarse su propio sustento, la jurisprudencia ha fijado como plazo límite para la exigibilidad alimentaria hasta los 25.


Adriana Jiménez Cifuentes 

Por: Adriana Jiménez Cifuentes 
Columnista EL PREGONERO DEL DARIÈN 
derechosocialregional@gmail.com 

La obligación de los padres de aportar alimentos a sus hijos no termina cuando estos alcancen la mayoría de edad; el deber de asistencia alimentaria subsiste aun después de que el hijo cumpla los 18 años de edad, siempre que las condiciones que dieron origen al establecimiento de los alimentos no hayan desaparecido, esto es, que el alimentario los necesite y el alimentante, tenga la capacidad económica para proveerlos, acotando, que en el evento de no disponer de ella, siempre se presumirá que devenga el salario mínimo legal mensual vigente. 

Entonces, si a pesar de cumplir la mayoría de edad, el hijo se encuentra estudiando y no cuenta con las condiciones para procurarse su propio sustento, la jurisprudencia ha fijado como plazo límite para la exigibilidad alimentaria hasta los 25 años, edad en la que se considera que puede subsistir por medio de su trabajo. 

Así mismo no se extingue la obligación de pagar alimentos a favor del hijo mayor de edad que sufre una discapacidad física o mental siempre que subsista la discapacidad y no cuente con los medios económicos para su manutención. Regulación que tiene sustento en lo dispuesto en el artículo 422 del Código Civil, el cual señala: 

“Los alimentos que se deben por ley, se entienden concedidos para toda la vida del alimentario, continuando las circunstancias que legitimaron la demanda. Con todo, ningún varón de aquéllos a quienes sólo se deben alimentos necesarios, podrá pedirlos después que haya cumplido veintiún años, salvo que por algún impedimento corporal o mental, se halle inhabilitado para subsistir de su trabajo; pero si posteriormente se inhabilitare, revivirá la obligación de alimentarle.”, disposición de la cual habrá de entenderse que la mayoría de edad es a los 18 años, y que cuando hace referencia a “ningún varón” hace alusión también al género femenino, según Sentencia C-875 de 2003 de la Corte Constitucional. 

Bajo ese entendido normativo, por el solo hecho de cumplir la mayoría de edad no cesa de forma automática la obligación de alimentos de los padres para con sus hijos, pues tendrán estos últimos que demostrar que el hijo no se encuentra estudiando, que no sufre una discapacidad, o que cuenta con los medios económicos para proveerse su propia subsistencia. 

Próxima edición: alimentos para los padres.