domingo, 4 de febrero de 2018

Todo lo que no sabía sobre el paro

*¿Quién mide la responsabilidad del alto gobierno en los violentos hechos? O solamente quieren buscar responsables en una sociedad que agotó todas las instancias del diálogo y la concertación, frente a la arrogancia del poder central?

*Calificar la protesta como una acción criminal y presionar desde el gobierno a la Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, fue un gran error, que ayudó abrir las compuertas para que otros actores se adueñaran de la reclamación.


*Presentamos a nuestros lectores el balance del paro que afectó la zona de Urabá durante la primera semana del año en curso. Un análisis desde nuestra óptica, sin que en ningún momento sea la última palabra de tan trágicos hechos.

*Por lo visto la vida humana es lo de menos frente a los gritos del progreso y el desarrollo, que como una máquina infernal se abre paso entre las comunidades, sin importar las afectaciones sociales y económicas.

*Todo parece indicar que la vida es lo de menos cuando en la capital comienzan a hablar de progreso y desarrollo

Análisis de la noticia- EL PREGONERO DEL DARIÉN

                     
En la vía principal de Carepa, estático y como testigo mudo de la violenta
 revuelta continua este automotor que estaba al servicio de la concesión vial.

Dos personas muertas, decenas de heridos y contusos entre la población civil, nueve uniformados lesionados de gravedad, 32 personas retenidas y pérdidas materiales, que pueden superar los cinco mil millones de pesos, es el resultado del paro que sacudió a Urabá durante la primera semana de enero, ante el rechazo de la comunidad a la ubicación de tres peajes en el eje bananero.

Las víctimas invisibles de estos trágicos hechos, fueron identificadas como: Eliecer Padilla Salas, conductor muerto en Chigorodó y un jornalero de nombre Wader Díaz Espitia, muerto en Carepa.

La historia hay que tratar de contarla lo mejor posible y toda esta maraña de información que ha circulado sobre el tema del cobro de los peajes en Urabá, se remonta al mes de septiembre del año 2016, cuando EL PREGONERO DEL DARIÉN, publicó un amplio y completo informe titulado en primera página: “Conejo a Urabá con las vías” y en páginas interiores: “Autopistas de Urabá: Vergüenza Nacional” (Aún se puede consultar en nuestro blog: elpregonero.blogspot.com)



El Eje bananero estuvo en llamas durante tres días.

En el mismo se denunciaban tres aspectos fundamentales: La mala calidad de los trabajos, la desbordante cifra de muertos, 205 personas muertas en accidentes en la vía y 845 lesionados (para esa fecha), además de adelantarnos a comunicar el espinoso tema de los peajes.

De allí surge posteriormente la reacción de la comunidad, y se crea la Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, la cual incluye una serie de personas de los distintos partidos, sin partido, comerciantes, y comienza el viacrucis ante la ANI y el Ministerio del Transporte.

Urabá nunca se negó a los peajes, siempre pidió y pide reubicación.

En este mismo reportaje se advierte que el gremio bananero le está poniendo el palo a la rueda del proyecto vial, con la venta de franjas de terreno y se agregan fuertes declaraciones del hoy ex presidente de Colombia, Germán Vargas Lleras sobre este particular.

Un poco más de un año, todo el 2017, fue de reuniones dilaciones y burlas del gobierno nacional para con la Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, desinformación aprovechando a los grandes medios de prensa: “En Urabá se oponen al desarrollo, al progreso, se oponen a los peajes”, “nos llevamos la sobras a otra parte decía el arrogante Ministro del Transporte, mientras que el gobernador de Antioquia Luís Pérez y el alcalde de Apartadó, Eliecer Arteaga decían desabrochadamente que “quienes protestaban no tenían carro”

Los peajes ardieron sin ninguna consideración.

En Urabá nadie negaba la instalación de los peajes, era reubicación en lugares menos sensibles al bolsillo del grueso de la población.

Entonces acá viene lo más importante, a la luz del derecho penal y administrativo, cuál es la responsabilidad que le cabe al gobierno nacional frente a los violentos hechos en que desencadenó la protesta, quiénes y ante quién van a responder por los hallazgos fiscales de la Contraloría General de la Nación en esta obras, por la mala calidad de las mismas, por los centenares de muertos, heridos y pérdidas materiales que se han generado en esta construcción?

¿Será que seguirán buscando responsables en los “30 pandilleros” que dijo el gobierno departamental se apoderaron de Urabá durante la revuelta?


Fue una revuelta sin precedentes en Urabá, ni en los peores tiempos.

Grandes perdedores del paro:

El primero de ellos es sin lugar a dudas el gobierno nacional y departamental, junto a los mandatarios locales por la soberbia con la que desconocieron lo que realmente estaba ocurriendo y de la manera más dictatorial dijeron que los peajes van por que van y se limitaron a desinformar al país desde los cómodos sillones capitalinos y los medios de comunicación tan generosos para abrir los micrófonos. Grandes perdedores los nueve alcaldes, quienes no solamente dejaron avanzar mansamente la sobras, sin reclamar absolutamente nada, ni siquiera la calidad de las mimas, la racha de accidentes con un una elevada cifra de muertos, heridos y daños materiales, sin hacer la reclamación sobre algunas obras complementarias, en especial puentes peatonales.

La contaminación atmosférica tampoco fue cuantificada.

Además se prestaron para firmarle un documento al gobernador Luís Pérez, apoyando los peajes, a cambio de un pliego de peticiones que nos les cumplieron, como quedó demostrado y como ellos mismos lo reconocieron.

Gran perdedora, la llamada clase política que no se vio ni antes ni después de la revuelta, a excepción de algunos oportunistas de turno. Brilló por su ausencia y su total desprecio por Urabá y eso estando en plena contienda electoral para Congreso. “Nos falta dirigencia. Aquí no tenemos quien nos represente políticamente" Dijo monseñor, Hugo Alberto Torres Marín Obispo de Apartadó en reportaje a la Revista Semana. Mejor no lo diría nadie.

Las consecuencias de esta protesta siempre se pudieron evitar

Grandes perdedores el gremio bananero y Sintrainagro, quienes tradicionalmente se han autodenominado voceros de Urabá, en esta ocasión mostraron todo lo contrario. Ellos, Sintrainagro convencidos que son, o eran los únicos capaces de parar a Urabá como la habían hecho durante décadas, expidieron un comunicado desconociendo el movimiento de protesta y llamando a sus afiliados a presentarse en sus sitios de trabajo para lo cual “garantizarían” el transporte. Es de agregar que una inmensa masa de trabajadores bananeros se unió a la protesta sin la bendición del sindicato.

Durante todo el proceso el gremio bananero se dedicó a defender exclusivamente sus intereses, convencidos que si ellos y el sindicado no exigían beneficios para el colectivo de Urabá todo iba a suceder calladamente y que los cobros se impondrían sin mayores contratiempos. Craso error.

El peaje de "Cirilo" entre Turbo y Necoclí

El señor Juan Camilo Restrepo, presidente de Augura, desde su cómoda oficina en Medellín amenazaba a los transportadores para que acudieran a recoger a sus trabajadores, sin tener en cuenta lo que ocurría en el terreno, desconociendo que la vida y los bienes de estos empresarios estaban en alto riesgo: “Hay implicaciones económicas y jurídicas que recaerán directamente en su empresa” le escribía con toda su arrogancia el dos de enero, en pleno furor de paro a la señora, Yudi Rodríguez, administradora de la empresa Transtours.

Por último, la llamada pomposamente institucionalidad, que no tenía ni plan A ni B ni C para afrontar una posible revuelta, su tardía reacción, mientras que los desmanes se fueron saliendo de madre, cuando incluso por las redes sociales la información fluía copiosamente y terminaron en medio de una improvisación poco usual en estos casos.

El  tema de los peajes en Urabá, se convirtió 
un delicado problema de orden público.

Antecedentes:

La revuelta del 20 de julio no se dio como nos han dicho durante 200 años en escuelas y colegios, porque no prestaron un florero, la revolución más grande de América se dio por un efecto de psicología de masas como lo dijera magistralmente Jorge Eliecer Gaitán, se dio por un cúmulo de rabia y descontento que los criollos tenían en su memoria por los continuos atropellos y humillaciones a los que eran sometidos por los españoles “Hay de ese pueblo que acumula en el subconsciente” dijo Gaitán. El tal florero sencillamente fue el detonante.

Igual cosa sucedió el 9 de abril de 1948, con el llamado “Bogotazo”, el detonante fue el asesinato de Gaitán para que toda una masa se alzara contra el establecimiento y no eran pandilleros los que incendiaban a Bogotá, era un pueblo airado en desorden, que soltaba su ira contra lo que encontraban y de allí partió una estela de violencia demencial que el país no ha podido superar.

Hace un poco más de medio siglo un campesino analfabeto organizó un grupo de labriegos en Marquetalia Caldas y le envió un pliego de peticiones al gobierno conservador de Guillermo León Valencia; en una misiva que ocupaba menos de una página, le pedía, semillas, hachas, machetes y azadones para labrar la tierra, el valor de “tan escandalosas y abusivas peticiones” era de cinco mil pesos y el gobierno azuzado por los Estados Unidos respondió con un bombardeo a esos “malandros enemigos del orden y la institucionalidad”. Allí nacieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y ese campesino era Pedro Antonio Marín, conocido como “Manuel Marulanda Vélez o Tiro Fijo”

53 años después, esos cinco mil pesitos, se convirtieron en siete millones de desplazados, una guerra que dejó alrededor 250 mil muertos, miles de desaparecidos y unos costos económicos incalculables, hasta que un gobierno por fin dijo que era mejor dialogar, que seguir una guerra insensata e interminable para todos.

Estas reflexiones vienen a colación porque en Urabá se había constituido la Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, para representar a la llamada sociedad civil en una diálogo, franco, abierto y civilizado con el Ministerio de Transporte y la Agencia de Nacional de Infraestructura (ANI), pero sus propuestas no fueron escuchadas, fueron burlados y pisoteados, los diálogos dilatados, bajo una arrogancia y unas declaraciones que poco a poco, lentamente se fueron convirtiendo en combustible, para la revuelta que todos conocemos.


La polémica  por estas obras van más allá de los peajes, la  
calidad  de las mismas ha dejado mucho que desear

La desinformación se hizo presente y mientras los voceros del gobierno nacional decían que Urabá se oponía al desarrollo, que rechazaba los peajes y mostraban a sus habitantes como los retrógrados de la nación.

Mientras esto ocurría y dicha Asamblea promovía un paro para el día 27 de diciembre y nuevamente el gobierno nacional sale con la amenaza de judicializar a los líderes sociales y sancionar a las empresas de transporte. Le sigue echando leña al fuego.

Dicha protesta de desarrolló pacíficamente, pero fuera de las amenazas del alto gobierno, no hubo ninguna respuesta distinta a la de deslegitimar, hasta el día primero de enero cuando la ANI, por encima del diálogo serio y civilizado que traía con la Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, sorprendió a todo Urabá con los cobros de los peajes y ahí fue Troya.

Las pérdidas

Las pérdidas no podían ser más fatales, dos ciudadanos, asesinados por la fuerza pública, aunque en el argot estatal la autoridad legítima no asesina, da de baja o mata que es igual, dos hombres que de acuerdo con los testimonios recogidos nada tenían que ver con la violencia y que muy seguramente así lo demostrarán los abogados en los estrados judiciales.

Agréguele nueve uniformados gravemente heridos también hijos del pueblo, de los sectores populares. Qué ironía, desmovilizar a las FARC para seguir con otra modalidad de violencia.

Las cifras totales de las pérdidas materiales aún no han sido cuantificadas, pero pueden superar los cinco mil millones de pesos, destrucción de peajes, vehículos de la policía y particulares apedreados e incinerados, incendios en tres alcaldías. Solamente en Apartadó fueron quemados unos 30 vehículos especialmente motocicletas y reparar los semáforos incendiados y apedreados cuesta 200 millones de pesos.

325 fincas de bananeras vieron paralizadas sus actividades por una semana, en plena temporada de sobre producción, el transporte paralizado y el comercio en general.

Los muertos que la humareda no dejó ver


En el municipio de Carepa se registró una de las víctimas fatales, Wader Díaz Espittia de 43 años, casado con Mónica Morelo Lambertino, padre de cuatro hijos, Leider de 18 años, Leison de 16, Anabel de diez y Ener de siete, el cual quien vivía en una zona de invasión con su señora madre Isidora Díaz, una octogenaria mujer, que hoy en medio de la angustia y apoyada en un improvisado bastón, dice: “ todas tardes me parece verlo llegar.” Evelio Antonio Roldán, vecino y amigo de la víctima testigo presencial de los hechos, narra los últimos momentos de Wader, un labriego “Que no le tenía pereza a ningún trabajo, por duro que fuera” dice.

“Salimos como a las tres de la tarde, estábamos cerca al puente de la vía principal de Carepa a Apartadó, estábamos sentados en las bicicletas viendo arder llantas y todo lo que estaba pasando; como a las seis de la tarde le dije que me acompañara cerca a la alcaldía a cobrar una plata, regresábamos para la casa, pero al llegar al “Buñuelo Paisa”, de allí a Wader le dio por regresar y arrancó , yo no quería, pero finalmente no lo quise dejar solo, porque juntos habíamos llegado, entonces lo alcancé y regresamos al sitio” relata, Evelio Antonio, quien aún aún se repone del golpe.
                                                Evelio Antonio Roldán, amigo 
                                           de la víctima y testigo de los hechos

“Dejamos las bicicletas cerca de Arinco (un conjunto de negocios en proximidades al citado puente), en eso llegó la policía de Carepa, no el ESMAD, disparando gases y en un momento de quietud él se lanzó junto a unos troncos de madera para cubrirse de los gases, pero casi todos caían a su lado, en un momento se paró como sonámbulo o aturdido por los gases y en eso un policía le pegó un tiro en un ojo, con otro amigo lo subimos a una moto y lo llevamos al hospital” narra detalladamente, aun con los recuerdos frescos en su memoria.

La viuda Mónica Morelo Lambertino, con sus hijos
 Anabel y Ener junto a su suegra, Isidora Díaz.

“Del hospital de Carepa lo remiten a la Clínica Panamericana de Apartadó, utilizando una variante, ya que la vía estaba tapada y allí muere posteriormente. Recuerdo que de esa clínica pedían y pedían los documentos del Wader, pero no se pudieron llevar por que no había vía.”

Este es el relato de un testigo presencial dispuesto a ratificarlo ante cualquier autoridad y coincide con otros testimonios. Ya un reconocido abogado de Medellín asiste a esta familia en este caso ante los tribunales de justicia.

Hoy una anciana madre llora a su hijo, en medio de un desamparo que espanta, una viuda desconsolada, no sabe que camino coger y unos hijos viven la incertidumbre de crecer sin su padre, muerto en las condiciones más absurdas de la vida.

Al lado derecho la víctima, Wader Díaz
 Espitia, su esposa y el hijo menor.

Muerto en Chigorodó

Eliecer Padilla Salas - la víctima de Chigorodó

En confusos hechos en Chigorodó fue muerto el conductor, Eliecer Padilla Salas, a quien cariñosamente sus compañeros de trabajo le decían “El Rollo”, cuando regresaba de Apartadó de visitar a su mujer que se encontraba hospitalizada, de acuerdo con el testimonio de su hermano, José Padilla.

El hombre fue muerto en pleno fragor del paro y sus allegados dicen que quieren tergiversar su muerte, diciendo que fue herido por pandilleros y por eso le pidieron públicamente a las autoridades investigar el caso, ya que tienen testimonios de personas que vieron los hechos cuando fue herido por un policía. “Quiero que den con el responsable” dijo su hermano José.

La víctima con su esposa Valentina Gómez Gómez

De acuerdo con este mismo testimonio, la víctima había visitado a su esposa que se encontraba con amenazas de aborto en un hospital de Apartadó.

Padilla Salas estaba casado con la señora Valentina Gómez Gómez y era padre de dos pequeños hijos.

Era conductor de buseta y campero en la zona de Urabá, especialmente en Apartadó, Chigorodó y Bajirá, donde fue sepultado en medio de un nutrido acompañamiento de compañeros de trabajo, quienes realizaron un prolongado desfile con sus automotores. Fue descrito por quienes lo conocieron como un hombre, honrado, muy trabajador, responsable y cariñoso con su familia.

Eliecer Padilla Salas- en sus tiempos de conductor de campero.



Hay acuerdo con la ANI

Al cierre  de esta  edición, se  conoció la buena noticia en el sentido  que  los peajes  de Rio Grande y Carepa, desaparecerán, quedará  uno en el sitio conocido como Cirilo, entre Turbo y Necoclí y otro en El Tigre, entre Mutatá  y Chigorodó, es  decir  el llamado eje  bananero  quedará  libre  de estos cobros.
Jhon Jaime Urrea,  vocero  de la comunidad , dijo que el acuerdo se logró tras  una reunión entre  la ANI y el alto gobierno, tras recibir  y estudiar  las propuestas que  en su momento y luego  del paro, le fueron entregadas por la comisión, encabezada  por Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, Obispo  de Apartadó.
En un comunicado dado a conocer por la Gobernación de Antioquia, se anunció la fusión de los peajes de El Chaparral y Riogrande y trasladar al sector de El Tigre una caseta que cobre en ambos sentidos.  También se acordó la continuidad del peaje de Cirilo, luego de la reunión sostenida entre el gobernador de Antioquia, el Viceministro de Transportes y el Presidente de la ANI .
Esta operación dice la gobernación de Antioquia, deja un faltante de cien mil millones  de pesos durante la próxima década, razón por la cual revisarán el alcance  del proyecto.
“Hoy es un día histórico para Urabá” dijo el señor Urrea  uno de los más férreos  defensores  de esta iniciativa.
Comunicado oficial  de  la Gobernación de Antioquia

Algunos comentarios:

*“Uno de los argumentos del gobierno es que se han invertido 470 mil millones de pesos en la Transversal de las Américas, y que para lograrlo se requiere el concurso de la población en la financiación de los proyectos. Así opera el modelo de concesiones: se entregan las vías a privados que, tras aliarse con el Estado, con gran flexibilidad terminan operando los peajes por plazos cercanos a los 30 años. (Amaury Núñez González- Analista.)

*Alcaldes de Apartadó, Chigorodó y Carepa acordaron pedir la reubicación de uno de los peajes y la eliminación de los dos restantes que fueron motivo de conflicto en la región de Urabá. El consenso entre los mandatarios locales llegó al término de la reunión celebrada en la Diócesis de Apartadó.

*“La conclusión concreta en términos generales es que se sigue manteniendo la propuesta de reubicación para uno de los peajes que sería el de Cirilo, y suprimir los peajes de Riogrande y Chaparral”, informó el alcalde de Apartadó, Eliecer Arteaga” 

*“Iván Acevedo, comerciante y miembro del Comité, lamentó que el paro pacífico al que habían convocado se convirtiera en una batalla campal y que desviaba la atención de un problema que está afectando a todos los urabaenses, una población donde el 73 por ciento de los habitantes pertenecen a los estratos cero, uno y dos, quienes deben moverse por la vía. 
Iván Acevedo, uno de los líderes  de la 
Asamblea de Iniciativas Ciudadanas

*John Jaime Urrea, también comerciante y miembro del Comité, aseguró que esta es la negociación de la silla vacía: “Entramos en paro, enviamos propuestas, pero ni el Gobierno, ni Autopistas de Urabá, ni la Gobernación, ni la ANI nos han prestado atención”. Urrea aseguró que las manifestaciones de violencia han sido rechazadas por el Comité, que ha estado resolviendo inconvenientes desde que empezaron el miércoles en la noche en Chigorodó: 

*Por ahora la única reacción de las autoridades ante el paro es la de la Superintendencia de Puertos y Transporte, que abrió investigación preliminar contra Coointur, Sotraurabá, Sotragolfo, Sotracor, Transportes Gómez Hernández y Cootransur Occidente para determinar por qué frenaron sus actividades en la Terminal de Transporte de Apartadó”.

*El ex gerente para el Urabá Federico Restrepo cree que en este momento el abandono en la región se debe a que no hay ningún interés de control político ni un plan estratégico que tenga una fuerte inversión social. Lo que sucede en el Urabá va más allá de una protesta por la ubicación de unos peajes que afectan directamente a los ciudadanos más pobres, pues muy poco del transporte pesado alcanzaba a pasar por los mismos. (Fuente Revista Semana).

*Pero el comentario que más dudas deja es el del señor Vidal Vivas Granados “Peajes No confidencial”. Una serie de interrogantes, donde ya se plantea que los municipios aporten de sus recursos para alimentar la arcas de los concesionarios privados. Ahí va, para que los lectores saquen sus propias conclusiones:

Peajes no confidencial

Alcalde muy buenos días. Alcalde yo le puedo hacer un derecho de petición, pidiendo claridad sobre lo que dijo en Apartadó Estéreo. Sin embargo guardo la fe, que está solicitud personal me la atienda como tal, en ese orden de ideas, usted hablaba que al modificar la ubicación de los peajes, son mil vehículos menos, por lo que el gobierno nacional debe contribuir con recursos, el departamento que me parece bien. ¿Pero porque el municipio? En qué ley se fundamenta usted para decir por ejemplo que la ley lo faculta para destinar vigencias futuras para que el cierre financiero le cuadre a la concesión por ejemplo. De que rubro los municipios van a destinar recursos para que se ajuste el cuadre financiero de la concesión.
 ¿Sería bueno, que nos contarán de cuánto será el recaudado por concepto de peajes y al detalle cómo se gastarán los recursos en el mantenimiento? De cuánto será la ganancia del concesionario? ¿Porque si él recaudo es para el mantenimiento porque mejor no se reduce la ganancia del concesionario? ¿De cuánto será el horizonte de tiempo de los peajes? ¿Y en ese horizonte cuando el número de vehículos superé la cantidad de vehículos proyectados que harán con los excedentes financieros? ¿Se establecieron topes de recaudo, es decir que si antes de x tiempo se recaudan x cantidad de dinero, estos van a una fiducia y los ciudadanos dejan de pagar peajes? Finalmente, ya que el gobierno nacional en su perversidad involucra a los municipios para que cubran los faltantes, ¿porque no piden mejor que los hagan socios de los peajes a través de Asomura (eso sí, que nos cambien de gerente por alguien que le duela Urabá), y que Asomura se encargue del recaudo del peaje y administrar o contratar un operador para hacer el mantenimiento de la vía?¿ O mejor que EMPAPA amplíe su objeto social y realice el recaudo de los peajes y haga el mantenimiento de las vías durante todo el tiempo con personal propio que contrate y equipos que adquiera? Le agradecería que sacaran un boletín gráfico con finanzas y proyecciones donde aclara al detalle no sólo a Vidal Vivas Granados, sino a todos los apartadoseños para que no se generen tantas dudas al respecto. Mil gracias.
Fraternalmente: Vidal Vivas Granados, (foto)amigo y fiel servidor.