viernes, 2 de febrero de 2018

La policía va perdiendo su rumbo

Editorial-Febrero:
Algo muy grave está ocurriendo con nuestra policía y pareciera que la Inspección General y los organismos internos de disciplina no están operando.


Luego de una corta luna de miel y buen comportamiento al interior de la Policía Nacional, de serios programas de aproximación a la ciudadanía y de una millonaria inversión en capacitación, especialmente en derechos humanos, la institución viene cayendo de una manera acelerada en desafueros, que circulan en abundancia por las redes sociales y no vemos la mano, ni del alto mando ni del Ministerio de Interior y de Gobierno, como no se ve la del despistado ministro de defensa.



Todo nos está mostrando claramente, que la Policía Nacional, no está capacitada para enfrentar los retos del cuestionado Código de Policía, ya en vigencia.

Se hizo recurrente la actitud de una policía, agresiva e intolerante, que rápidamente se va a las manos con el ciudadano, cuando no es al garrote y los balazos. Por las redes todos los días presentan videos de enfrentamientos entre los policiales y ciudadanos en los cuales la institución no sale bien librada.

Es cierto que también están enfrentados a una sociedad igualmente agresiva e intolerante y que ellos con las armas en muchas ocasiones deben someter al delincuente, al fin y al cabo esa es su función, pero media docena policías propinándole una fuerte golpiza a un motociclista que protesta en busca de que le restablezcan sus derechos no se ve bien ante la sociedad, como tampoco, persiguiendo a garrote y patadas a mujeres vendedoras ambulantes desesperadas en las calles en el rebusque del día día. Todo esto lo que viene haciendo, es acabar con la poca imagen que le queda a la Policía.

A la Institución hay que brindarle toda la solidaridad y respeto que merece, no se debe mirar con miedo, odio y resentimientos, por el contrario hay que hacerlo con confianza, pero esto se construye desde adentro, hoy hay desconfianza, dudas y rabia de la comunidad.

El policía del cuadrante debe y tiene que ser un amigo de sus vecinos, no su verdugo, el policía es guardián de la paz y la seguridad, no el informante del delincuente ni el socio del delito.
Preocupa el número de capturas en la institución de policías rasos, hasta hombres con autoridad y rango, algunos incluso involucrados en los casos más abominables, como vender información y armamento a las llamadas “bacrin” y a las guerrillas.

Si bien su identificación y captura son un alivio para la misma institución, también muestra el nivel de degradación al cual está llegando.

Lo más crítico de esto, es que pareciera que el alto mando y el gobierno nacional, no ven ni les importa las denuncias en las redes sociales para aplicar los correctivos, no son pocas, todos los días suben indignantes vídeos desde diferentes regiones de la geografía nacional, la imagen de la Policía no puede seguir al garete, alguien debe apersonarse de lo que está ocurriendo, aquí no cabe el chiste de unas cuantas manzanas podridas, es el árbol y la cosecha completa la que está en riesgo.

Los colombianos no podemos perder la confianza en una institución centenaria, que ha sacrificado a miles de sus hombres enfrentando una delincuencia demencial, como los recientes hechos registrados en Barranquilla, todo de dominio público y el cuento no es quien lo hizo, sino la magnitud de la tragedia, la sevicia y crueldad con la que actuaron los asesinos de la pelambre que sean, y si a esto le sumamos el flagelo criminal del llamado “plan pistola” lanzado en su contra por el clan del golfo, nos damos cuenta también del estado de vulnerabilidad en que se mueven estos uniformados, pero eso no los faculta para legitimar la serie de desmanes y abusos que se vienen cometiendo en contra de la sociedad desarmada.