jueves, 1 de diciembre de 2016

Ojalá estemos equivocados-ASOMURA

Urabá tuvo siniestras experiencias con asociaciones de municipios que terminaron convertidas en verdaderas pirámides para la contratación de yo con yo, evadir impuestos y apropiarse de los recursos públicos. En esta ocasión sueño con estar equivocado.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez Columnista-EL PREGONERO DEL DARIEN

De ingrata recordación para quienes habitamos la región fueron las asociaciones de municipios que operaban simple y llanamente como contratistas, pero que los verdaderos intereses de la zona les importaban un bledo. Solo negocios tras negocios y hasta demandados y embargados terminaron los municipios por sus propios dirigentes que tanto los querían. ¡Oh país sin memoria!

Ya perdonarán mis caros lectores que me vuelva repetitivo con el cuento de la mala calidad de las autopistas que se construyen en Urabá, pero es un tema de tanta trascendencia que no puedo guardar silencio, así nuestros alcaldes se reúnan con frecuencia para hacer vida social o a replicar que el aeropuerto de Carepa, es de Carepa, como si alguien los estuviese reclamando, a pedir la elección de un senador o en síntesis a discutir el sexo de los ángeles y se abstengan de asumir la responsabilidad real que les asiste como mandatarios.

Por lo visto lo más importante para ellos, la urgencia era crear una figura contratista para hacer negocios, evadir impuestos y dejar montada una pirámide burocrática para escamparse luego de hacer dejación de sus cargos.

Me deja muy mala espina que la flamante Asociación de Municipios del Urabá Antioqueño (ASOMURA) que acaba de arrancar, se haya mostrado indiferente frente a la crisis social que viven alrededor de 18 mil familias de pequeños platanicultores de Urabá, azotados por la Sigatoka Negra, bajo la mirada indolente del Ministerio de Agricultura; no haya tenido la grandeza de hacer un enérgico pronunciamiento sobre la mala calidad de las autopistas ya citadas, ni de los tres peajes que recibiremos como herencia, que no se hayan apersonado de lo que está ocurriendo con los puertos proyectados en Turbo y Necoclí y al menos hayan ofrecido sus buenos oficios para ayudar a desempantanar los procedimientos hoy atascados en los vericuetos de una burocracia paquiderma a inamovible .
Ya que los señores alcaldes no han mostrado el más mínimo interés en semejantes proyectos, uno si esperaría que esta Asociación lo hiciera, pero tampoco.

Vuelvo y repito, ojala, esté equivocado y esta nueva figura jurídica no sea otra frustración para los habitantes de Urabá y un nicho para albergar la corrupción que nos carcome por los cuatro puntos cardinales.

En cambio hoy exhibe millonarios contratos de yo con yo, para la rumba, al fin y al cabo desde el Imperio Romano nos han acostumbrado que al pueblo hay que darle pan y circo, aunque en Urabá abunda el circo y escasea el pan. (La bicoca de 537 millones para administrar la logística para las fiestas del Banano en Apartadó)