domingo, 30 de diciembre de 2018

El 15 de enero cierran el hospital de Apartadó

Con toda la mayor arrogancia e irresponsabilidad, el alcalde de Apartadó aprovecha los últimos días de diciembre cuando el pueblo que lo eligió está de rumba, para comunicar que este 15 de enero cerrará  el hospital más importante de Urabá.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez-
Columnista EL PREGONERO DEL DARIÉN 
Con la misma arrogancia y soberbia que lo caracteriza, el alcalde de Apartadó, señor Eliecer Arteaga, aprovechó la efervescencia de la Navidad, un pueblo anestesiado por la mala memoria y el alcohol, para decirle por medio de uno de sus socios, que en materia de salud se rajó, que la comunidad quedará en total desamparo a partir de este quince de enero, es decir cuando a ese pueblo que lo eligió le pase la borrachera y la fatal noticia le sirva de desenguayabe. 

Ya el altivo Eliecer de otros tiempos no menciona los 50 mil millones de pesos que ofreció irresponsablemente en campaña para construir un nuevo hospital, ya ha reconocido públicamente su fracaso en uno de los temas sociales más sensibles y complejos de la comunidad. La salud. 

Sus escuderos lograron uno de los propósitos más macabros en la historia política de Apartadó desprestigiar, enlodar, acorralar y bloquear a la IPS Universitaria, institución pública que operaba el hospital, hasta hacerla salir corriendo en medio de impresionantes pérdidas económicas, tal vez por cobrar una venganza de campaña, siempre rechazaron el acuerdo del anterior gobierno con la citada a IPS, fue su caballito de batalla en campaña, allí se apoyaron para conseguir votos de manera vulgar y mentirosa y después ya como gobierno continuaron con el operativo hasta lograr su funesto objetivo. 

De la manera más olímpica el señor alcalde le chuta la pelota a unas EPS quebradas y colapsadas, a unas clínicas igualmente colapsadas y sin sonrojarse dice que el contrato de los trabajadores incluyendo a los sindicalizados va hasta el quince de enero próximo, uno se pregunta quién asesora a este alcalde, ¿será que desconoce que las demandas millonarias a las que queda expuesta la administración municipal le revierten a su patrimonio personal como ha venido ocurriendo? 

Ahora también le quiere chutar la responsabilidad al Concejo Municipal, donde quiere meter a toda prisa el cuento chimbo de una IPS mixta, un entuerto que simplemente le abrirá las puertas a viejos socios del alcalde en el mercado de la salud , sector de donde justamente proviene, incluyendo financiadores de su campaña de manera directa o indirecta. 

Por fortuna el Concejo Municipal ha despertado, no se dejará meter los dedos en la boca, la improvisación y el costo político en este embrollo la debe asumir de manera directa el alcalde y nadie más, nadie más de debe dejar arrastrar. 

450 empleados y sus familias quedarán en la calle al comenzar el año y el impacto social será catastrófico en un gobierno que no ha generado un solo empleo serio, distinto a una burocracia pasajera.
Dos propuestas serias han sido puestas sobre la mesa, ambas de personas conocedoras del sector salud, pero ninguna de las dos ha sido escuchada, el doctor Luís Alfonso, propone convertir esta institución en un hospital universitario, aprovechando las cuantiosas inversiones anunciadas por el señor gobernador y todos los beneficios que ello traería. 

El doctor Carlos Julio Mazo Ospina propone recuperar al hospital Edgar Mauricio Plazas Niño, un referente de primer nivel, que es justamente la responsabilidad del gobierno local, fusionar allí la actual figura del Antonio Roldan. Esta  idea ha  sido expuesta  del año 2003, mucho antes  de agudizarse  la crisis y  donde  hubiese  sido mucho el terreno  ganando en tiempo, recursos  y servicios.

Ambas deben ser tenidas en cuenta, al menos por el nuevo gobierno, porque al actual, como a los malos músicos, se le fue el tiempo afinando los instrumentos, pero no solamente se rajó en salud, el análisis de un medio radial local advierte que en casi todas las áreas, especialmente en las de mayor impacto social el gobierno local se rajó de cabo a rabo y ahora más empeñado en imponer un sucesor que tape y tape todo el desastre, nos anuncia con la mayor frescura que el hospital se cierra, que los contratos de los trabajadores se cancelan, como si esto no fuese un estado social de derecho, aunque muchos sueñan y añoran con una dictadura para hacer los que les venga en gana con el patrimonio público, no con el de ellos, claro está. Hay de aquella población desfavorecida en materia de salud en los próximos días, si con hospitales abiertos el sistema no sirve para un carajo, que será ahora con el hospital más importante de Urabá cerrado. Como dice el doctor Ossa, que la muerte nos coja confesados.