martes, 11 de diciembre de 2018

Republiqueta bananera

Somos el hazmerreír del mundo. Sólo en Colombia se convoca a un debate para examinar los ribetes que alcanzó uno de los mayores escándalos de corrupción que sacude, no solo al país sino al continente, orquestado por Odebrecht.
Félix Amín Tobar Tafur 
Por: Félix Amín Tobar Tafur -Especial para EL PREGONERO DEL DARIÈN 

No es fácil generar esta discusión nacida en Bogotá con un apreciado amigo, que sigue sosteniendo sin ambages que habitamos en una “republiqueta bananera”; La expresión peyorativa  «república bananera» se utiliza para describir un país que es considerado políticamente inestable, empobrecido, atrasado y corrupto, cuya economía depende de unos pocos productos de escaso valor agregado (simbolizados por las bananas), gobernado por un dictador o una junta militar (muchas veces formando gobiernos forzosos o fraudulentamente legitimados), sometido a la hegemonía de una empresa extranjera, bien sea mediante sobornos a los gobernantes o mediante el ejercicio del poder financiero. 

Lo digo porque los acontecimientos cotidianos nos llevan a pensar qué razón tiene mi amigo y cualquier parecido con la realidad ya no es pura coincidencia. 

Somos el hazmerreír del mundo. Sólo en Colombia se convoca a un debate para examinar los ribetes que alcanzó uno de los mayores escándalos de corrupción que sacude, no solo al país sino al continente, orquestado por Odebrecht, mediante coimas pagadas a políticos, funcionarios, candidatos presidenciales etc. Para garantizar no sólo la asignación de billonarios contratos, sino para elevar a mayores valores mediante adiciones, pero manteniendo seguridad jurídica, que les garantizan los sobornados. Este escándalo tiene personajes reconocidos de la política latinoamericana bajo rejas y en Colombia ya cobró vidas humanas, si tenemos en cuenta que uno de los implicados y su hijo murieron en extrañas circunstancias, donde el cuerpo del difunto no presenta (según medicina legal) residuos de cianuro en su cuerpo, pero el cianuro si tiene rastros de manipulación de la víctima. (Caso único en el mundo) 

Las acostumbradas mañas distractoras utilizadas por el partido de gobierno desde su creación, volvieron a tener los efectos esperados: el debate sobre corrupción después de un video de hace 14 años, le permitió la maniobra a los medios masivos de comunicación que sin pensarlo dos veces, cambiaron el libreto, permitiendo que el debate de Odebrecht y el Fiscal General de la nación se desvaneciera frente a los morbosos titulares de la gran prensa que dejaron al líder de la oposición Gustavo Petro en el ojo del huracán, en la campaña agresiva de la clase política corrupta y de los dueños del país de sacarlo de la vida política colombiana, porque representa la antítesis de quienes han gobernado en más de 200 años de vida republicana. 

Petro finalmente dará las explicaciones del video y del ingreso de esos 20 millones a su campaña en el 2005 y si existió alguna irregularidad, pues uno sabe que le va caer, eso sí, todo el peso de la ley, sacándole la derecha lo réditos políticos con la complacencia perversa de los medios de comunicación nacional. Mientras tanto el Fiscal General continuará atornillado al puesto, tal como lo hizo Carrasquilla y todos esos funcionarios corruptos que cada escándalo les permite atornillarse al poder. 

Es triste para un país que va a ser sede del foro mundial anticorrupción, presentarnos ante el mundo con esta faceta de república bananera, donde la clase política salió del escándalo de la parapolítica y está inmerso hasta los tuétanos en hechos comprobados de corrupción y un gobierno que todos los días presenta muchos más síntomas de transitar hacia una dictadura civil, para lo cual viene provocando el levantamiento popular y tener el pretexto perfecto para gobernar como quieren: Por decreto, acudiendo a medidas excepcionales y así, afianzar su proyecto político trazado a 40 años.