martes, 11 de septiembre de 2018

Carepa, un pueblo sin rumbo, sin gobierno

La pobreza mental de su clase dirigente, la falta de liderazgos que se apropien legítimamente de los destinos del municipio, lo vienen arrastrando a un punto de no retorno. Carepa merece mejor suerte.


Wilmar Jaramillo Velàsquez-director
 EL PREGONERO  DEL DARIÈN

Editorial-EL PREGONERO  DEL DARIÈN- SEPTIEMBRE-2018

Hace años Carepa sale de un mal gobierno para entrar en uno peor, se creía que el mandato del señor Agapito Murillo, sería difícilmente superado por sus desaciertos, pero no fue difícil, en el primer año de gobierno del actual mandatario, el médico Ovidio Ardila se supo que sería un cuatrienio fatal y así se ha ido demostrando paulatinamente. 

Un municipio sin rumbo, sin norte, con un alcalde de papel, al que solamente parece importarle la contratación y el despilfarro, pero que no ha tenido la capacidad para hacer el mantenimiento de las calles del pueblo, de sus vías rurales, hoy convertidas en camino de herradura. 

En cultura, educación y deportes ni hablar, que desastre tan terrible, que condena fatal está pagando este pueblo y sus huérfanos habitantes. 

No hay localidad en Urabà que viva una crisis de liderazgo político como Carepa, el Concejo Municipal, no existe sino en las nóminas, porque el señor alcalde hace lo se le venga en gana junto a unos secretarios de despacho, todos ellos mismos considerados alcaldes, dueños de unos micro poderes, ante la falta de autoridad del mandatario y presencia en los determinaciones màs importantes para el futuro del municipio. 

De verdad que produce rabia e impotencia ver al alcalde firmar un contrato por màs de 160 millones de pesos con una empresa casi que de papel, totalmente viciado de ilegalidad por donde se le mire, supuestamente para: “Prestación de servicios artísticos, en el marco del fortalecimiento de una cultura para la paz, la reconciliación, a través de integración y formación artística de la población carepense” Uno no se explica  que  hace  la Contralorìa  con un contrato de esta naturaleza.

Ahí no le tiembla el pulso al alcalde para estampar su firma, pero sordo y ciego a la hora de atender a nuestros deportistas y cultores. Ver a los estudiantes, Jhonatan Díaz y Edimir Mejía, de la Institución Educativa Rural La Cadena, haciendo una “Vaca” pública para reunir menos de un millón de pesos para representar a Carepa en el XXIX Encuentro Nacional de Filosofía y Democracia, Sembrando paz para Colombia en la ciudad de Cartagena, convocado por la Universidad de San Buenaventura, produce rabia e impotencia a la vez, cuando su “generosidad” es tan grande para entregar un contrato por la millonaria suma antes citada, supuestamente para fortalecer la paz y la convivencia. 

En manos de un alcalde honesto, civilizado, comprometido de verdad con la cultura y la educación, estos dos jóvenes deberían ser privilegiados, porque hoy a su edad están interesados en la paz y la filosofía, cuando la mayoría de sus vecinos están enfrentados a machete y cuchillo en las calles públicas. 

Una lástima de verdad que esa “generosidad” del alcalde para entregarle a particulares 160 millones de pesos de la manera màs olímpica, no alcance para enviar a estos muchachos a Cartagena, a tener acceso al conocimiento, a representarnos con decoro y dignidad. 

Es además una ofensa para Carepa y sus habitantes, ver a deportistas poniendo la ponchera en las calles del pueblo, o sus padres haciendo rifas y todo tipo de malabares, para que su hijos puedan practicar algún tipo de deporte, mientras que los dineros públicos se dilapidan de una manera tan grotesca.

Vienen los juegos deportivos regionales y en la Casa  de  la Cultura  se jugaràn las pruebas de ajedrez, pero el alcalde  tampoco sabe del  lodazal y la porquería  de vías de acceso a este lugar. Por allí pasearà las delegaciones de la región?

Mientras en Carepa sigan eligiendo alcalde al primer avivato que se les cruce en la calle, o a concejales, simplemente porque son sus vecinos o amigos, este panorama seguirá igual. Tampoco hay cultura política, no existe un pueblo con pantalones capaz de exigirle a sus gobernantes que cumplan con sus programas de gobierno y dejen esa manía de estar llegando al poder a punta de mentiras.