lunes, 6 de marzo de 2017

El sueño de La Casita Azul

Han montado 14 obras en seis años, siendo Jesucristo Super Star  la de mayor  realización, porque lograron  unir a 46 artistas de la zona y ponerlos en un escenario a cantar, actuar y a bailar.
Un hombre  nacido para el histrionismo

“Hoy  podemos decir que es posible  vivir  del arte y dejar esa dependencia del sector  oficial, hay  que  trabajar  duro, presentar propuestas, crear”

Crónicas  del Camino Por: Wilmar Jaramillo
 Velásquez De EL PREGONERO  DEL DARIÉN

Se puede asegurar sin temor a equivocarse que Alex Olivier Hernández Márquez , nació para el teatro, que no se hizo artista, sino que nació artista y como todo artista, lleno de sueños, de proyectos, de ilusiones, siempre por su cabeza está rondando una idea, un fórmula para crear y eso lo hace un profesional en lo que hace.

“Prácticamente desde que era un niño, desde que yo recuerdo y tengo uso de razón siempre he sido apasionado y me ha gustado todo el tema de la danza, el teatro, la música, todo el tema de las manifestaciones artísticas” expresa con certeza.

Una vida para la creación y el arte

De Alex también se puede decir que ha sido moldeado por sus padres, ellos sembraron en él la semilla del arte, su señora madre, Luz Márquez fue maestra de arte durante 35 años y de ahí el dicho que de tal palo, tal astilla, su padre, Oscar Hernández, un campesino eternamente enamorado de la música. Ellos lo guiaron por caminos en los cuales se sintiera libre, feliz y esa es su pasión.

Con nueve años radicado en Urabá, Alex, repasa con nostalgia y añoranza las páginas de su niñez, cuando su padre lo llevaba a cantar desde niño ­­y le ponía el traje y la corbata y lo trasladaba de un escenario a otro , de un pueblo a otro cantando en todos los concursos que se hacían, sobre todo en su pueblo de infancia, Ciudad Bolívar. Recuerda que su primera profesora de arte fue su señora madre, que la primera obra en que trabajó fue “El Principito”, pero también recuerda que lo despidió sin consideración alguna por indisciplina, no sin antes recordarle que la ley entra por casa.

Alex Olivier Hernández Márquez-polifacético del teatro

Sus padres siempre lo han apoyado en el proyecto de la “Casita Azul”, además sus dos hermanas alternan su profesiones con el arte, Marly por ejemplo es comunicadora social y está en el mundo del teatro, actuó en Monólogos de La Vagina, Hansel y Gretel; en Caperucita Roja fue la abuela de Caperucita Roja, y bueno en muchas de las obras ella también ha estado porque canta, baila y actúa. 

Hoy ya realizado el sueño de su vida, Alex lo describe así, con naturalidad: “la Casita Azul es un sueño de la infancia, era y es un lugar donde pudiera realizar el sueño de hacer teatro, música, danza, donde todos esos sueños artísticos se pudieran hacer realidad; no solo los míos sino de todas aquellas personas que se arrimaran y dijeran yo quiero cantar, yo quiero bailar, yo quiero actuar, yo quiero pintar, yo quiero dibujar. La Casita Azul es una forma de llegar a la gente, es una forma de intervenir psicosocial a la gente, la Casita Azul es una forma de apostarle a la paz de una manera sana, es una forma de construir relaciones entre los jóvenes, entre los niños, entre los adultos

Siempre una idea creativa ronda por su cabeza

La Casita Azul es un sueño, cuando yo estaba joven veía un programa que se llamaba Oki Doki en la televisión, era una casa donde unos muchachos se iban a cantar, a bailar, donde ellos hacían recetas de cocina, donde tenían paseos y aventuras y yo crecí y siempre le decía a mi mamá “yo quiero un lugar como el de Oki Doki, donde pueda hacer todo eso”, además soy maestro desde hace 16 años y un día cualquiera trabajando en el Instituto Uniban dije no más, no quiero trabajar más en una aula regular, no quiero dar más clase sino que quiero hacer arte. Entonces con la liquidación, con el último sueldo y con una plata que me regaló mi papá y mi mamá, monté la Casita Azul hace seis años y fue iniciar…el poder hacer realidad ese sueño de pintar de azul los escenarios”

Ahí está resumido un sueño que se hizo realidad, una propuesta cultural para hacer arte, un arte polifacético que encierra la actuación, el baile , la danza y la música , cuyos resultados se palpan en las 14 obras que han puesto en escena durante seis años de arduo trabajo, siendo la más sobresaliente Jesucristo Super Star, porque logró unir a 46 cantantes de la zona y ponerlos en un escenario a cantar, actuar y a bailar. 

“Pinocho” protagonizada por Rafael Álvarez, fue otra obra exitosa, pero también las obras de navidad tienen muchísima acogida, con 20 0 25 funciones, la última de 2016, fue Santa Claus, con 23 presentaciones.
En su salsa, actuando o dirigiendo
“Hay una obra que llamó mucho la atención y que en Urabá generó mucho boom, que fue Monólogos de La Vagina, porque era una obra que ya existe en el mundo, que ha generado mucha polémica y lograr hacerla acá, donde culturalmente para ese momento todavía esa clase de teatro era tan complejo, tan difícil de comprender para el público que atendimos y fue un gran éxito; pero yo pienso más bien que con el pasar de los años hemos generado público para cada una de estas obras” explica Alex.

Si bien el teatro musical apenas se abre paso en Colombia, pese a estar tan arraigado en países como Argentina y México, ha tenido muy buena acogida del público, sobre todo cuando se desliga de lo estatal.

Una inclinación por el teatro musical
Y al hablar del deslinde de lo cultural con lo estatal, Alex Afirma: “ de hecho uno de los debates que nos han generado mella por así decirlo, con otras entidades culturales o sectores , es que de la cultura se puede vivir dignamente y lo otro es que hay que cobrar, hay que cobrar por una obra de teatro, por una danza, los artistas no podemos estar esperando cada cuatro años que un alcalde nos contrate para dar clase o que la alcaldía o que el estado nos garantice lo que nosotros podemos garantizar desde el sector privado y desde la constitución de la empresa y la industria cultural. Yo acabo de terminar una especialización en gestión cultural en la Universidad Nacional y precisamente lo hice para eso, porque era la base académica y la base científica de poder argumentar ese proceso que estamos haciendo con la Casita Azul y demostrar que si se puede, que no es fácil pero que si se puede lograr consolidar una organización como empresa que ofrece servicios culturales. El aplauso es muy importante, pero con el aplauso no se merca ni se paga la factura de los servicios”

“El artista no merca con el aplauso”

Alex Hernández es un artista íntegro dueño de una amplia riqueza histriónica, igual se mueve como pez en el agua, dirigiendo, actuando, danzando y cantando, por ejemplo en la obra “Soledad, Tango y Pasión” escrita por él, basada en canciones de Carlos Gardel, allí hace una destacada presentación como cantante de tangos y eso no es gratuito, canta de los nueve años y ha ganado diferentes concursos regionales, departamentales y nacionales.

Por eso, con toda la autoridad así a conseja a sus pupilos: “ todo lo que uno pueda soñar lo puede lograr, eso me lo enseñó mi mamá y todo lo que yo me imagino con la ayuda de mis compañeros y todo lo que ellos imaginan con la ayuda de todos, lo podemos conseguir; yo siempre le digo a los muchachos que llegan a la Casita Azul “aquí usted aprende si quiere y lo que no sepa lo puede aprender, lo que sabe nos va a servir, es usted el que toma la decisión de crear o hacer parte de la creación, o simplemente no crear ” yo siempre le digo a los muchachos con los que trabajamos todo el tema de convivencia escolar que es un proyecto que tiene la Casita Azul ahora y es una forma de trabajar desde la lúdica el tema de la paz y el mejoramiento de las relaciones interpersonales, si ellos lo pueden soñar, lo pueden lograr, solo hay que lucharlo”


La Casita Azul ha ganado amplios espacios en el público

Alex, sabe que en su proyecto no está solo y recuerda que por la Casita Azul han pasado muchos artistas de la región, de la danza, del teatro, de la música y de las artes plásticas; personas como, John López, a Kelly Durango, a Lina Patricia, a Lina Marcela, a Felipe. Hoy en día son un equipo de seis personas de planta, viven del arte, que ganan un sueldo del arte.

En la Casita Azul sienten gran admiración por el escritor antioqueño, Manuel Mejía Vallejo, por su costumbrismo y trabajan en el montaje de la Casa de las Dos Palmas, inspirada en uno de sus libros.

Alex en particular admira a Darío Petruzio y a Oscar Lajad, escritores y directores argentinos del teatro musical y muy seguramente pronto nos estarán deleitando con una obra de Mejía Vallejo.

Así marcha La Casita Azul, entre sueños y realidades, entre la inspiración y la creación permanente, han logrado demostrar con hechos, que los sueños pueden ser realidades, cuando los pies están sobre la tierra.

Urabá- Marzo de 2017.

"En La Casita Azul, soy libre"