viernes, 8 de junio de 2018

La ignorancia nos tiene jodidos

"Si la clase dominante de 200 años no entiende este momento, que podría denominarse como una transición a una sociedad para el desarrollo, para la paz y para vivir en democracia, estaría sellando 200 años más de polarización".

Félix Amín Tobar Tafur 


Por Félix Amín Tobar Tafur -Especial para El PREGONERO DEL DARIÉN 

No ha sido suficiente la pedagogía y los esfuerzos que se hacen desde diferentes sectores académicos y de educación ciudadana, para que los colombianos nos enrumbemos por una nueva cultura política, que derrote el clientelismo, la politiquería y la ignorancia política de 200 años de dominación. 

Los ejercicios recientes sobre elecciones populares, muestran que estamos muy distantes de poder conseguir que el colombiano de a pie, vote en consecuencia con su conciencia y no con su necesidad. Somos presa fácil de la política de desinformación liderada por los grandes medios de comunicación, que abandonaron su razón de ser para convertirse en correas de transmisión de intereses para los cuales trabajan, sin medir el daño que han hecho a toda la sociedad colombiana. 

No se entiende como a los comerciantes o pequeños comerciantes de Urabá les han vendido la idea que cualquier modelo diferente al tradicional, atenta contra sus intereses. Miremos a ver: La primera pregunta es si los dineros generados por el petróleo, el carbón, el gas circula en Urabá? Si las grandes utilidades generadas por la agroindustria del banano circula en Urabá? Si lo recursos generados por regalías circula en Urabá? Estoy seguro que la respuesta es NO. Esos capitales se fugan para Bogotá, Barranquilla, Medellín, Cali, Miami e intermedias. 

Los recursos que realmente circulan en Urabá y dinamizan el comercio son los recursos de los pequeños productores, que son los que compran en el supermercado, adquieren su electrodoméstico en la zona, visten su familia con la oferta del almacén de la calle del comercio, sus insumos y herramientas son adquiridos en casas comerciales radicadas en la región. 

Entonces uno no entiende por qué no apoyar propuestas como la dinamización de la actividad agrícola y especialmente de pequeños productores, por qué no apoyar una propuesta que además de querer implementar líneas de crédito blando para agricultores y comerciantes que los libere de los famosos “gota, gota), por qué no apoyar una propuesta que prioriza el agua para la agricultura y no para las multinacionales que se llevan los recursos naturales, por qué no apoyar una propuesta que piensa que solo incorporando tecnología, conocimiento y recursos podemos desarrollar una economía que no se soporte en seguir socavando el planeta y acabando con el ecosistema a costa de que se agote la vida. 

Debemos vencer todas las resistencias, hemos llegado al punto más alto de una propuesta alternativa para el país, con la Colombia Humana y Gustavo Petro como candidato. El futuro está en nuestras manos, aquí no se juega un pulso entre izquierdas ni derechas, este no es un problema de ricos y pobres, ni de colores, sabores u olores. El tema es que Colombia debe cambiar un sistema político y un modelo de desarrollo que posibilite a las mayorías nacionales vivir con dignidad si queremos vivir mejor. 

Si la clase dominante de 200 años no entiende este momento, que podría denominarse como una transición a una sociedad para el desarrollo, para la paz y para vivir en democracia, estaría sellando 200 años más de polarización, guerra, odios y pobreza. Ya no estaremos para contarlo, pero los jóvenes de Colombia tienen la obligación de asumir su rol en la sociedad en estos momentos de decisivos para la patria.