miércoles, 6 de septiembre de 2017

Volvió del infierno para salvar a otros

Jorge Iván Cardona después de haber caído a lo más profundo del abismo, se levantó de sus cenizas y hoy es el puntal para que otros salgan del infierno de la drogadicción.

Grupo de pacientes acompañados por la psicóloga, 
Aylin Eleani Murillo, el director de la fundación, Jorge
 Iván Cardona Betancurt y su asistente, John Jairo Zapata.

Azotados por el flagelo de la droga y el alcohol, un grupo de muchachos se alistan para volver a nacer, comenzar de nuevo y están muy decididos.

Crónicas del Camino por-Wilmar Jaramillo Velásquez-DEL PREGONERO DEL DARIÉN

                          Jorge Iván Cardona Betancur-Director

Los seres humanos en la tierra tienen derecho a una segunda oportunidad, a no ser que hagan parte de la estirpe de los Buendía, porque esos si estaban condenados a cien años de soledad y es justamente esa segunda oportunidad en la tierra, la que un grupo de jóvenes azotados por el flagelo de las drogas y el alcohol, buscan en la Fundación Pasos de Inclusión, en el municipio de Turbo.

En una parcela conocida como “El Nido”, cuna de numerosas historias de la bohemia regional, en un sitio denominado Villa Nueva, entre Río Grande y Currulao, encontró cobijo bajo la generosidad de su propietario, Octavio Arcila esta organización creada para tirarle un salvavidas a aquellas personas, que por diferentes motivos terminaron engarzados en la maraña de la drogadicción.
Se vive en un ambiente muy natural y libre.

Al comienzo Octavio Arcila, adelantaba allí trabajo social con personas en condición de discapacidad, labor que aún no abandona, pero con la llegada de su amigo, Jorge Iván Cardona Betancur, quien tiene una amplia experiencia en estos temas de rehabilitación y trabajo con drogadictos, partiendo de su propia experiencia y que hace 29 años volvió del infierno de las drogas bajo la tutela de los Hogares Claret y hace 29 años habita el paraíso del cual nunca debió salir. La Sobriedad en todo el sentido de la expresión, entonces optó por dar albergue allí a una organización que se dedicara a trabajar con esos jóvenes.

La Fundación tiene cupo para veinte personas, hoy trabaja con un grupo de seis, lo novedoso del caso es que se trata de un ingreso voluntario, allí no hay puertas, rejas ni candados, viven en un ambiente familiar y natural, los acompaña “Cardonita” una chiva donada y que adoptaron como mascota, es la consentida de todos, aunque no se puede negar la rigurosidad de la disciplina.

Por ejemplo, un día de rutina la actividad comienza a las de la mañana, un cuarto de hora para el baño, un tinto y a reunión, en la cual evalúan el estado de ánimo de cada uno, leen una reflexión, intercambian ideas y a las ocho de la mañana pasan al desayuno.

Viene un reposo de 30 minutos y a las 8:30, inician el aseo de la granja, cada uno tiene un lugar asignado y lo van rotando.
Allí no hay rejas, ni candados ni cadenas.
De nueve a diez de la mañana terapia de piscología, o charla educativa con la trabajadora social, luego refrigerio y pasan a la terapia ocupacional hasta las 11 y 45, cuando van al baño, antes del almuerzo y luego un reposo o descanso hasta la 1:30 pm.

Enseguida nuevamente aseo y mantenimiento del hogar para congregarse luego de dos a tres de la tarde en una charla educativa, terapia espiritual y viven una ronda llamada de señalamiento en la cual cada uno ayuda al otro a mejorar en su comportamiento.

A las 3:30 refrigerio, luego terapia de meditación, ejercicios de respiración, escuchan música clásica, de cinco 5:30, descanso, a las 7:pm la cena y de siete a ocho el encuentro de la noche para evaluar el día de cada uno, y entre las siete y las ocho el tiempo es libre para juegos lúdicos, ver cine o TV.
La noche se cierra con la recogida a las 9:45 y a las diez silencio total.
“Cardonita” es una chiva que les 
donaron y adoptaron como mascota
Los jóvenes también tienen derecho a permisos cada 45 días, son visitados por sus familiares, con quienes además hacen terapia.

Jorge Iván Cardona, quien hace las veces de director de la Fundación, advierte que los pacientes registran por momentos crisis, de ansiedad, depresión, de convivencia y hay momentos en que se sienten solos y abandonados por sus familias o simplemente presos en la granja.

Necesidades:

Pero también son muchas las necesidades que hay en la granja, hay un principio de galpón, tienen las máquinas para fabricar traperas pero no la materia prima, faltan colchones, baterías de baños, sanitarios, un gimnasio, impulsar proyectos productivos para generarle empleo a los muchachos y evitarles de paso el ocio y un Video Beam, para adelantar pedagogía en escuelas, colegios, universidades y en la misma institución.


Las empresas, instituciones, familias con jóvenes en el mundo de las drogas y el alcohol que deseen comunicarse con esta fundación, lo pueden hacer a los teléfonos: 310 7024 536 y 315 5555 315.
Existe un proyecto en marcha de galpón para pollos.

Un paciente:

Jorge Tulio Berrío Carmona, es un paciente recién ingresado: “Soy de Apartadó he sido trabajador bananero y me he ocupado en oficios varios, me siento muy renovado, con ganas de continuar el proceso, mi familia me está acompañando, incluso mi novia me está apoyando. Le quiero decir a los jóvenes que están en la droga, que busquen ayuda profesional, para el bien de ellos, sus familias y la sociedad, que están a tiempo de renovarse y se los digo yo que tengo 36 años”.
Jorge Tulio Berrío Carmona-paciente

La psicóloga:

Aylin Eleani Murillo, es una psicóloga practicante de la Universidad de Antioquia, quien trabaja con estos jóvenes y se ha mostrado sorprendida por sus capacidades.

“Ha sido una gran experiencia, ellos son muy participativos, les gusta la metodología que estamos aplicando, son muy inteligentes, tienen muchos valores” dice.
Aylin Eleani Murillo- psicóloga.

Las finanzas

El tema de la financiación es el más complejo, sin embargo se las arreglan para que no les falte nada, las familias de los jóvenes en tratamiento hacen un aporte mensual y la gestión social del director, es decir la ponchera, ha encontrado oídos receptores en algunos mecenas como: Electromontajes de Urabá, Bicicletas El Puente, Servibras, Lubritodo, Consumax, la Frijolera, Good Mart, la Cosecha y Cootraban, entre otros. También varias universidades los apoyan con practicantes en áreas de psicología y trabajo social.

Casi insólitos:

En términos generales este es el cuadro que hoy presenta esta fundación, con hechos casi que insólitos, su director Jorge Iván Cardona Betancur dice, que cayó a lo más profundo del abismo, al mismo infierno con el consumo de drogas y gracias a los Hogares Claret fue reeducado y hoy le devuelve el servicio a la sociedad, colocando todo su empeño y entusiasmo en la recuperación de otras personas.

Pero este no es el único caso, su asistente y segundo abordo en el proceso, es John Jairo Zapata, otro hombre que hace cuatro años volvió a nacer y hoy plenamente renovado también participa del proceso de recuperación de otros consumidores.

Un puñado de hombres quienes luchan contra toda adversidad para ganarse otra oportunidad en este mundo, después de haber desperdiciado tiempo y dinero en un mundo fantasioso, que poco a poco los fue conduciendo al abismo, al mismo infierno como ellos lo aseguran hoy, y de verdad que con su disciplina y perseverancia lo están logrando.
                                 Entre Río Grande y Currulao está la Fundación.

Urabá-Septiembre de 2017