lunes, 5 de junio de 2017

Ahora o nunca maestros…

Hoy se oponen al proceso de paz, porque no quieren que nada cambie, les da temor que sea revisado su pasado y sus fortunas.

Por: Félix Amín Tobar Tafur-Especial para EL PREGONERO DEL DARIÉN 

Resulta prematuro e inconveniente para el país comenzar de manera temprana una campaña política que desembocará en la elección del nuevo presidente de los colombianos 2018-2022. Inconveniente porque tenemos que resolver de manera clara y contundente las bases sólidas de un proceso de paz, que con todo y las dificultades, se convierte en la esperanza inmediata de una sociedad manipulada, desorientada y mal informada sobre un derecho constitucional como es el derecho a la Paz, patrimonio inequívoco para las generaciones venideras.

Para infortunio de muchos de quienes pensamos en la Paz como un intangible superior y factor determinante en la construcción de un modelo de sociedad más justa y equilibrada, la contienda electoral seguirá polarizando el país y estimulando odios, porque al fin y al cabo es lo que produce votos y porque la ceguera que genera nos hace perder la claridad para mirarnos a la cara y levantar consensos diferentes a los que durante la vida republicana han dominado a Colombia. 

Escuela de científicos en los EE.UU hace muchos años ensayan en nuestro continente sobre nuevas teóricas que permiten atizar guerras mediáticas, que como en Venezuela, llevan a los pueblos a enfrentarse entre sí, crean las condiciones para que la opinión internacional no se escandalice de intervenciones extranjeras y finalmente medio pueblo reconozca los invasores como sus nuevos conquistadores. Esas teorías también la desarrollan sectores políticos en Colombia y con la ayuda de la oligarquía colombiana dueños de los medios masivos de comunicación están creando esas mismas condiciones.
Félix Amín Tobar Tafur
Nos corresponde copar estos espacios de opinión para aportar al debate público, a la construcción de una conciencia ciudadana desprovista de ideologías, partidos, caciquismos, redentores y falsos líderes. Una conciencia ciudadana que entienda que construir poder ciudadano es atreverse a participar, a opinar y a decidir. Una conciencia ciudadana que no está mediada por la dosis diaria de los medios masivos y mentirosos de comunicación. Una conciencia ciudadana que vaya identificando identidades y estrategias en la solución efectiva de sus problemas reales. Una conciencia ciudadana que está por encima de otros procesos sociales sucedidos en otras latitudes, porque se tiene la madurez para adoptar lo mejor para el pueblo y desechar lo que lo pueda afectar. 

Permitir que términos como el “Castro-Chavismo” el “Madurismo”, el “comunismo” o el “Socialismo”, se conviertan en el coco de la sociedad colombiana, sería renunciar a la oportunidad de volver a nacer. Los que se enriquecieron y usufructuaron el país durante 200 años quieren otros doscientos, para ello despliegan una estrategia de miedo y desprestigio contra cualquier propuesta que no nazca de sus cunas. Eso hay que tenerlo bien claro. Hoy se oponen al proceso de paz, porque no quieren que nada cambie, les da temor que sea revisado su pasado y sus fortunas. Ya la guerra no ocultará más la verdadera historia y muchos de ellos van a tener que reparar con sus fortunas los daños que han ocasionado.

Esto nos indica que seguramente en adelante la atención y la opinión de los colombianos estará muy ligado al acontecer político, con la convicción que será esta oportunidad para unir a los colombianos de a pie, para que podamos intervenir de manera directa en el presente y futuro de la patria que nos vio nacer. ¡Yo veré!