martes, 11 de junio de 2013

Que reine el caos vial y la anarquía



Nuestros planificadores siguen actuando con mentalidad estrecha, de pueblos pequeños sin futuro y entonces la anarquía se apodera de las vías, sin Dios y sin ley.    

Wilmar Jaramillo Velásquez- Columnista EL PREGONERO DEL DARIÉN

Conductores, peatones, ciclistas, tricicleros, carretilleros, vendedores ambulantes y habitantes de la calle, se disputan a diario las vías públicas de nuestra región, donde además la educación vial es un chiste, se reducido a una grúa persiguiendo infractores para luego esquilmarles los bolsillos, engordando de paso negocios ajenos, que se llevan anualmente miles de millones de pesos de la zona; a unos simples guardas haciendo comparendos en una esquina por torpezas, al fin al cabo la orden es recaudar y recaudar. 

La irresponsabilidad de ciclistas y motociclistas en los semáforos y en las narices de las autoridades es aberrante, y uno se pregunta ¿porqué en otras ciudades si impera la cultura ciudadana, la ley y la autoridad si operan, ¿así estamos de atrasados nosotros?

Las vías las construyen sin pensar en los peatones, en los discapacitados y seguimos hablando de ciudad, que estamos sobrados en progreso y desarrollo, ¿cual progreso y cual desarrollo, sin en aspectos tan elementales como la movilidad estamos en pañales?

En Apartadó por ejemplo, a los genios de la planificación les dio por asegurar que para exigir plan de movilidad se requería un centro comercial o una urbanización con un mínimo de 300 parqueaderos.
Por eso hoy tenemos el trancón frente al colegio Unibán, donde converge la urbanización Uberaba y la solución es situar dos policías en horas pico, para medio garantizar la movilidad y ese mismo problema lo vamos a tener, pero mucho más agudo, tras la construcción de la Universidad de Antioquia, y el centro comercial que se proyecta a un lado de esta.

A este ritmo nos va a tocar sacar los policías, bien escasos por cierto, de las misiones de vigilancia seguridad, para situarlos a controlar el tráfico en estos sitios neurálgicos que se están creando en materia de movilidad vial.

Para rematar, esto es legal, cuando uno indaga del porqué de la falta de estos planes de movilidad, entonces la respuesta está a boca de jarro, “El POT no lo exige" y cuenta saldada.

Ojalá se le encienda el bombillo a uno de nuestros escasos dirigentes que sobreviven con un poco de sentido común y comiencen a trabajar en la norma, que le exija a todos los macro proyectos de la zona su correspondiente plan de movilidad, si en realidad nos queremos asomar a un futuro, más planificado, de mayor proyección y orden desde el aspecto vial, para no tener que vivir mañana, las amargas experiencias de otras regiones donde ni siquiera el pico y placa ha servido para mitigar el desorden y la congestión automotor.

Urabá, Junio de 2013